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México… Decisión 2018

Por: Martin Alcocer

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México celebrará elecciones presidenciales el próximo 1º de julio y para muchos, estos comicios serán trascendentales. La inseguridad, el avance de los carteles, los asesinatos y secuestros incrementados durante los dos mandatos PANistas ahora se han visto rebasados por el nepotismo, la corrupción e impunidad que ha predominado bajo la administración PRIista encabezada por Enrique Peña Nieto. Esto deja muy mal parados a los dos principales partidos, ante el electorado nacional.

Quizás por eso, a sólo tres meses de la votación, el promedio de los sondeos coloca en primer plano a Andrés Manuel López Obrador, quien ahora mismo ronda por el 37% de la preferencia de voto, según las encuestas. Le siguen el candidato del PAN, Ricardo Anaya con algo muy cerca al 27% de las preferencias, y el del PRI, José Antonio Meade se ubica aún por abajo del 25% según las mismas mediciones.

En cuarto y quinto lugar aparecen dos candidatos independientes: Margarita Zavala con el 7%, -esposa del expresidente Felipe Calderón, que abandonó el PAN a finales del año pasado- y el hasta ahora gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, mejor conocido como El Bronco, con algo cercano al 3%.

Los primeros 3 candidatos son respaldados por coaliciones de dos o más partidos, y uno de ellos, según los expertos, es quien ocupará la residencia oficial de Los Pinos durante diciembre de 2018 a noviembre de 2024.

Datos de los Candidatos

Andrés Manuel López Obrador

Coalición Juntos Haremos Historia: Morena, PT, PES

Preferencia en encuestas: 36.8%

Edad 64 años

Nació en Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco

Político, politólogo y escritor

Estudios: Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de 1973 a 1976.

Página web: lopezobrador.org.mx

Twitter: https://twitter.com/lopezobrador_

Facebook: https://www.facebook.com/lopezobrador.org.mx

YouTube: https://www.youtube.com/user/twitterobrador

 

Ricardo Anaya Cortés

Coalición Por México al Frente: PAN, PRD, Movimiento Ciudadano

Preferencia en encuestas: 27.4%

Edad 39 años

Nació en Querétaro

Abogado y político

Estudios: Licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma de Querétaro.

Maestría en Derecho Fiscal en la Universidad del Valle de México.

Doctorado en Ciencias Políticas y Sociales en la UNAM.

Página web: ricardoanaya.com.mx

Twitter: https://twitter.com/ricardoanayac

Facebook: https://www.facebook.com/RicardoAnayaC

YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCaiZb12iRYQketTpEcM–nA

 

José Antonio Meade Kuribreña

Coalición Todos por México: PRI, PVEM, PANAL

Preferencia en encuestas: 24.7%

Edad 49

Nació en la Ciudad de México

Político, economista y abogado

Página web: meade18.com

Estudios: Licenciatura en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Doctorado en Economía por la Universidad de Yale.

Página web: meade18.com

Twitter: https://twitter.com/JoseAMeadeK

Facebook: https://www.facebook.com/JoseAMeadeK

YouTube: https://www.youtube.com/channel/UC9FhAVh9l-juJpLXD4_4-eQ

 

Margarita Ester Zavala Gómez del Campo

Candidata Independiente

Preferencia en encuestas: 6.8%

Edad 50 años

Nació en Ciudad de México

Abogada, profesora y política

Educación: Estudió leyes en la Escuela Libre de Derecho de la Ciudad de México.

Página web: margaritazavala.com

Twitter: https://twitter.com/mzavalagc

Facebook: https://www.facebook.com/MargaritaZavalaMX

YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCR0PikPYpxsFFjGzhjNRl5w

 

Estados Unidos no ha tenido un gobierno hostil en su frontera sur durante varias generaciones, pero la gran pregunta es si eso cambiará después de las elecciones presidenciales de México del 1º de julio de 2018. Si el candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador llegara a ganar la elección, seguramente que la relación México-Estados Unidos cambiaría drásticamente.

El cambio de gobierno es algo que urge en México, pero no nos referimos al cambio del titular del poder ejecutivo, manteniendo a los mismos actores con diferente reparto, sino, a un cambio verdadero. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) merece perder por haber reincidido en actos de corrupción que todos asociamos con su comportamiento habitual en el siglo XX.

Quienes lucharon por la democracia durante las décadas finales del siglo pasado, conocen muy bien esa historia. En 1928, el presidente Plutarco Elías Calles declaró concluida la era de los caudillos —“el país de un hombre”— y anunció el comienzo de una “nación de instituciones”. Así nació el PRI, como un pacto en el que cualquier aspirante renunciaba a las armas a cambio de la posibilidad de llegar a la presidencia, por la sola elección del presidente saliente. Era una monarquía absoluta con ropajes republicanos, con un nuevo rey cada seis años. El único límite era el tiempo.

Esa transferencia ordenada y pacífica del poder funcionó por setenta años. Había otros partidos, pero el gobierno organizaba las elecciones, contaba los votos y repartía miles de puestos federales y locales. Había nula división de poderes y poca libertad de expresión. Aunque hasta finales de los años sesenta la gestión económica y social de aquel régimen fue relativamente aceptable, siempre la manchó la corrupción: cada sexenio producía una camada de políticos multimillonarios, tal cual estamos viendo en este sexenio.

Las décadas finales del siglo XX fueron tiempos de crisis económica y política. La liberalización en ambas áreas era impostergable. Y ocurrió. En el año 2000, la victoria de Vicente Fox, el candidato del Partido Acción Nacional (PAN), puso fin al largo reinado del PRI. Y así comenzó el ensayo democrático en el que actualmente vive México.

Ha habido alternancia en el poder. En 2006, el PAN triunfó nuevamente con Felipe Calderón y en 2012 el poder regresó al PRI con Enrique Peña Nieto. En el México de hoy el presidente no es un monarca absoluto ni designa a su sucesor. En el Congreso, varios partidos tienen representación e influencia, no solo el PRI. La Suprema Corte de Justicia es independiente, aunque con sus “defectos”. Instituciones autónomas clave —entre ellas el Banco de México y el Instituto Nacional Electoral, con muchos más “defectos”— hacen sus “pininos” para funcionar de manera independiente. Y aunque tiene limitaciones y bastantes riesgos, la libertad de expresión ha revelado casos de corrupción que hubieran permanecido ocultos en el siglo XX.

México es una democracia en vías de desarrollo, que necesita tiempo para madurar y afianzarse, pero en los últimos años ha sufrido un descalabro que la ha dejado muy lastimada, por eso mismo hay un gran descontento que en estas elecciones puede producir cambios profundos, con la esperanza de conseguir mejores resultados.

La mayoría resiente, y con razón, el magro crecimiento de las últimas décadas, el incremento de la pobreza y la desigualdad. A esos males se aúnan cuatro problemas abismales: la violencia, la inseguridad, la impunidad y la corrupción. Ante este balance desolador, la reacción natural en cualquier democracia es castigar al gobierno en turno.

Todas las encuestas realizadas en lo que va del año indican que, los votantes parecen estar decididos a pasarle la factura a los partidos que los han decepcionado, ignorado y menospreciado. Lo anterior, muy a pesar de que esos mismos partido han mantenido campañas de desprestigio, con mensajes atemorizantes, desde a finales del año pasado, en contra del candidato Andrés Manuel López Obrador.

Ojalá y que este legítimo descontento de los mexicanos y la urgente necesidad de cambio no llegue a desembocar en el fin de la frágil pero auténtica democracia mexicana.

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