Ave Muuuy Hambrienta

Por: Cirilo

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A un muy conocido restaurante de Los Ángeles, un buen día, llega una limusina blanca enorme, a la cual le extienden una alfombra roja, de su puerta a la entrada del restauran y de la limosina sale un caballero perfectamente vestido de etiqueta y porte digno. Detrás de él sale una mujer preciosa, divina, con un vestido muy escotado y detrás de ella sale un pingüino enorme, muy bien alimentado.

Camina la extraña comitiva por la alfombra roja, mientras que el joven de la recepción se queda anonadado, pero atina a preguntar al caballero:

-¿Disculpe, mesa para dos?-

A lo que el caballero responde:

“No, para 3, el pingüino viene con nosotros.”

Un mesero los conduce a la mesa y después de sentarlos les pregunta:

-¿Qué desean para beber?-

El caballero le contesta:

“Si por favor, a mí tráigame un Martini, a la señorita una copa de champagne y al pingüino tráigale 2 barriles de cerveza.”

Muy sorprendido el mesero no acierta a moverse, a lo que el caballero le dice:

“¡Ale! traed ya las bebidas que estamos sedientos.”

Habrían pasado unos cinco minutos de haberles traído las bebidas cuando se acerca nuevamente al mesero:

-¿les gustaría ordenar algunos entremeses?-

“¡Sí! a mi tráeme un Vuelve a la Vida, a la señorita un coctel de camarones y al pingüino seis bandejas grandes de Paella Marinera.”

El mesero se vuelve a quedar atónito, y al notarlo el caballero le dice:

“Tú trae todo eso y no preguntes.”

Para el plato fuerte el mesero se vuelve a acercar y le dice el caballero:

– A mi tráeme un T-Bone termino medio con langosta y papa al horno, con todo, a la señorita un pescado a la veracruzana y al pingüino un centenar de arracheras bien cocidas.

El mesero se sorprende pero acostumbrándose a peticiones tan extrañas, le trae lo que pide. Poco rato después terminan y el caballero ordena su cuenta. Ustedes ya se imaginarán la cuenta.

Pues bien, el caballero da su tarjeta de crédito, y de inmediato verifican en el restorán si tiene saldo. Una vez verificado esto, el mesero le da su cuenta pero se queda con una duda y antes de que se retiren le lanza la pregunta de la noche:

-Disculpe, ¿qué es de usted el pingüino?-

“Mira te voy a contar la historia: Una vez, estando de expedición en el desierto, me encontré una lámpara. Y al frotarla, pues que pasa lo inimaginable, salió de adentro un genio y me dijo que por haberlo liberado me concedería 3 deseos. Yo, ni tardo ni perezoso que me arranco. Mi primer deseo fue ser el hombre más rico de todo el mundo, así que a mi no me importa pagar esta cuenta y muchas más. Mi segundo deseo fue tener la mujer más hermosa del mundo y aquí la tienes, una verdadera diosa. Mi tercer deseo fue tener un pájaro, siempre firme e insaciable y… que me da este pin… pingüino.

 

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