Days of 47

Utah A Través De Los Años

Los Días del 47 es como se le conoce al festejo anual por la fundación de este estado. Su gran desfile el día 24 de julio seguido por un festival en el Parque de la Libertad, así como varios días de rodeo y actividades para los jóvenes y las familias componen un amplio calendario de eventos para conmemorar la llegada de los pioneros y fundadores del estado de Utah, pero… ¿qué había en este territorio antes de su llegada?

Historia
Las montañas, las altas mesetas y los desiertos conforman la topografía de Utah. Cuando los misioneros españoles llegaron a la zona a fines del siglo XVI, notaron que algunas de las tribus nativas vivían en las montañas, mientras que otras vivían en los valles. El nombre Utah proviene del vocablo Apache, “yuttahih” que significa “lugares altos” o “personas que viven en lugares altos”, pero que se interpreta mejor como “gente de las montañas”, por referirse a los nativos que vivían en las montañas como los Ute -los utes son una tribu nativa americana que vive principalmente en Utah hasta el día de hoy- y de quienes se tomó el nombre para identificar a los equipos deportivos de la principal universidad del estado.

Antes de la llegada de los peregrinos, la población estaba formada por cuatro tribus nativas principales; los utes, los goshutes, los paiutes del sur y los navajos. Los primeros europeos que visitaron el área fueron los misioneros españoles procedentes de Santa Fe, sacerdotes católicos romanos de la orden franciscana que respondían a los nombres de Atanasio Domínguez y Silvestre Vélez de Escalante, quienes en 1776 viajaron al norte, hasta lo que hoy conocemos como el lago Utah, pero que ellos bautizaron con el nombre de Lago Santa María. La región fue reclamada por España y, más tarde, por México. En el invierno de 1824, James Bridger, un cazador de pieles, descubrió el Gran Lago Salado (Great Salt Lake).

En 1846, los peregrinos mormones, que habían sido expulsados y perseguidos en Ohio, Missouri e Illinois por sus creencias religiosas, resolvieron desplazarse al oeste, dentro de lo que entonces era territorio mexicano. El primer grupo llegó al lugar actual de Salt Lake City en julio de 1847. En 1852, los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mejor conocidos como mormones integraban una población de 15,000 personas en Utah, y unidos en comunidad crearon el Fondo de Emigración Perpetua con el fin de favorecer la llegada de conversos europeos al estado. Aunque el Congreso se negó a admitir al estado en la Unión porque los mormones permitían la poligamia, en 1850 se constituyó como el Territorio de Utah, y Brigham Young, quien había conducido el primer grupo hasta Salt Lake City, fue nombrado gobernador del territorio.

Después de la Guerra Civil estadounidense se inauguró el ferrocarril transcontinental, allá por el año 1869. Esto motivó la llegada de inmigrantes no mormones al territorio. En 1887, el Congreso aprobó otra ley contra la poligamia. El estado pasó a ser parte de la Unión Americana en 1896, sólo después de que su Constitución adoptó la prohibición de la poligamia. Esto ocasionó la separación de un grupo conservador que se negó a adoptar la monogamia como forma de vida y emprendió su destierro o exilio a otras tierras, donde se asentó dando origen a las colonias de mormones fundamentalistas, que continuaron practicando la poligamia. En 1910, año en el que la población del estado superaba los 370.000 habitantes, triunfó la demanda de los mormones sobre los derechos de sus territorios.

En 1906, la explotación de la mina de cobre a cielo abierto más grande del mundo, en Birmingham Canyon, favoreció el desarrollo de la industria de fundición, mientras que aumentaba la producción agrícola de forma paralela. Después de la II Guerra Mundial, el Gobierno Federal, que poseía cerca de un 60% de la tierra de Utah, extendió por ella sus instalaciones militares y, hacia finales de la década de 1950, Utah destacaba por su producción de misiles. La economía prosperó aún más cuando se descubrieron campos de uranio, petróleo y gas natural, y, a finales de las décadas de 1980 y 1990, su economía se fortaleció con el establecimiento de industrias de alta tecnología. Durante las últimas dos décadas, Utah, bajo la influencia conservadora de la Iglesia LDS y la estrecha relación con el partido republicano, -que representa la mayoría- continua siendo un baluarte de los valores tradicionales y consolidando su economía.

Los valores familiares que promueve la Iglesia son sin duda un baluarte que incide en la baja taza delictiva y criminal que impera en el estado, convirtiéndolo en un lugar ideal para criar a la familia y uno de los lugares más seguros y sanos en cuanto a ambiente escolar. Esto aunado con el robustecimiento de la economía ha hecho de Utah un estado con crecimiento poblacional bastante acelerado y un lugar privilegiado para sus habitantes.

Artículo elaborado con información del libro: We Remember, We Celebrate, We Believe / Recuerdo, Celebración, y Esperanza: Latinos in Utah, del Profesor Armando Solorzano.