La Historia del Joven Leñador

Autor desconocido

Se dice que hubo una vez un joven que llegó un día, rallando el sol, a un campo de leñadores para solicitar empleo. El capataz al mirarlo se alegró y sin dudar lo contrató de inmediato, ya que la apariencia de aquel muchacho era la de un hombre sano, fuerte y robusto, ideal para la actividad que ahí desempeñaban.

Cuentan también que en su primer día de trabajo el joven cortó una gran cantidad de árboles, sin embargo, en su segundo día su producción fue menor, a pesar de que lo miraron trabajar con el mismo empeño.

Y para sorpresa de todos en su tercer día le vieron trabajar con mayor ahínco, pero su producción continuó a la baja. Esto llamó la atención del capataz, quien al finalizar la jornada se le acercó para preguntarle lo siguiente:

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“¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha muchacho?”

El joven un poco apenado le contestó que por estar tan empeñado en mantener alta su producción se había olvidado de afilarla.

En la vida Cristiana muchas veces nos ocurre lo mismo que al joven leñador. Vivimos tan inmersos tratando de resolver los retos que nos ofrece la vida, que olvidamos darnos tiempo para los asuntos espirituales.

Nos la pasamos tan ocupados tratando de llevar el sustento a la casa, pagar las facturas de los servicios, la renta, la educación de los hijos, el trabajo, etc… que dejamos de darnos tiempo para acudir a la iglesia, hacer oración y encomendarnos a Dios.

Aquí entre nos, tú, ¿cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?

Intenta cada día, antes de iniciar tus labores, tomarte tiempo para hacer oración, leer la biblia, entonar algún salmo, encomendar tu vida, tu familia y tu jornada a Dios y pedir su ayuda, su compañía y protección. Intenta dedicar tiempo a cualquier método que te conecte con Dios y verás que Él te dará la fuerza para enfrentar de mejor manera los desafíos de tu vida. Verás que tus esfuerzos rendirán más y mejores frutos.

Hay una frase que dice: “El esfuerzo humano más el poder Divino es igual a ÉXITO”. Si tus planes cuentan con la bendición de Dios, no dudes que serán exitosos. Pero si olvidas poner a Dios en primer lugar, pronto tus esfuerzos se verán inútiles.

Hoy es un buen día para comunicarte con Dios y poner tus metas en sus manos. Él está al alcance de una oración.