Erase Que Se Era

Blancos y Simples

Era una vez un tipo tan tacaño, pero tan tacaño, que se tomó una foto del cuello para abajo para que no le saliera cara.

Era una vez un niño tan, pero tan fanático de los video juegos, que cuando se murió le pusieron en la tumba game over.

Era un chico tan largo, pero tan largo, que si se tropieza el lunes se cae el jueves.

Era un hombre tan flaco, tan flaco, que se le posó una mosca en la nariz y se cayó de frente.

Era una vez una viejita que fue a ver al doctor, cuando llega, le comenta la viejita al doctor:
“Doctor, me molesta mucho mi oído y no se que es lo tengo.”
El doctor le dice a la viejita:
-¡Señora, pero si usted trae un supositorio en el oído!-
Y la viejita le responde:
“¡Ah, entonces ya sé dónde dejé mi aparato para la sordera!”

Erase una vez una chica tan, pero tan, pero tan flaca que la contrataron para limpiar mangueras por dentro.

Era una vez una niña que era tan, pero tannn, pero TAAANNNN fea, que cuando la mamá le daba el beso de las buenas noches y apagaba la luz, llegaba el coco, la miraba y se echaba a correr.

Era una chica tan fea, tan fea, tan fea, que su marido se la llevaba al trabajo para no tener que darle un beso de despedida.

Erase una vez una chica tan flaca que jugaba ula ula com su anillo de de matrimonio.

Era una vez un hombre tan gordo, pero tan gordo, que no se sentaba a la mesa sino EN la mesa.

Era una vez un niño tan feo, tan feo, que cuando nació el que lloró fue el doctor, y cuando se iba a dormir la mamá le decía:
“Papito si viene el coco, cuidadito con ir a asustarlo.”

Era un mes tan seco, pero tan seco que las vacas dieron leche en polvo.

Era una vez un niño tan feo, pero tan feo, que cuando la mamá dio a luz, el doctor le dijo:
“Por favor señora, ya no o vuelva a hacer.”