Un Paseo Por Las Jaulas

Eso sólo pasa en los chistes... ja, ja...

Esta verdadera, violenta y dramática historia de la vida real se desarrolla mientras una pareja camina por el tranquilo y apacible Bosque de Chapultepec, en la ciudad de México.
La trama se torna real al momento en que descubren su verdadero interés, visitar el zoológico y recorrerlo de principio a fin, admirando a cada uno de los animales que se encuentran en las chorrocienas jaulas del parque. Se vuelve violenta cuando una descabellada idea de la protagonista es puesta en práctica de manera muy atrevida. Pero, mejor vallamos al dialogo que sostienen los involucrados de esta historia:

“Memo” -dice la mujer- “¿Sabías que los gorilas son los animales más parecidos al ser humano en cuanto a su comportamiento? ¡Observa! le voy a enseñar una bubi, aprovechando que no hay gente por aquí cerca, y seguro que se va a excitar al igual que un hombre.”

Maria le muestra un seno y el gorila se empieza a poner cachondo e instintivamente comienza a mover los barrotes de la jaula para salir de ella y hacerse de aquél forrito.

“Ves?” -dice la mujer- “ahora me doy cuenta por que eres así, los hombres no pueden controlar sus instintos animales al igual que el gorila.”

Al escuchar las necedades de su tímida mujercita el marido le sugiere:
-Pues nomás pa´comprobar si es cierto que reaccionamos igual, muéstrale los dos, a ver que pasa.-

La recatada y pudorosa esposa dando muestras de su abnegada obediencia y sumisión le hace caso a su amado y respetado marido, mostrándole y meciéndole ambos pechos al gorila que termina por enloquecer de la excitación y hace intentos desesperados por salir.

Al ver lo bien que se iban entendiendo el cónyuge sugiere algo más para comprobar su teoría:
-Me sorprendes brujer, mira nomás la manera en que haz alborotado al gorila, sin duda estamos aprendiendo mucho, por que no ahora te subes la falda y le muestras el trasero a ver que hace el changado animal.-

La tímida mujer se sube la falda y le muestra aquel frondoso atractivo glúteo y zonas circunvecinas, a lo que el gorila completamente desquiciado por la ardiente exhibición rompe las barras de la jaula, agarra a la mujer y le empieza a arrancar la ropa a jalones para dar paso a sus más bajos instintos carnales pero animales.

Asustada por ver ese enorme y peludo animal queriendo entrar en… acción con ella, la tierna mujer le pide ayuda a su hombre:
“¡Memo, Memo! ¿Qué hago? ¡Ayúdame!

El Memo al ver que su “brujer” como acostumbra decirle de cariño, había logrado desquiciar de calentura al momo ese, le sugiere que aplique esas tácticas que por años le han funcionado tan bien con él:
-Chiquita, cosita bonita, nomás dile al changado animal que te duele la cabeza, que tan temprano nooooo, que te entienda como mujer, que solamente te abrase, que estás muy tensa y solo quieres masajes de relax, que…-