Cumbre de Jefes de Estado

Cualquier asemejansa con la realidad ¡es pura chiripada!

Se dice que el año pasado, el sultán Khalifa bin Zayed Al Nahyan, presidente de los Emiratos Árabes Unidos decidió hacer una cumbre mundial de jefes de estado y de gobierno en la mismita ciudad de Dubai.

Con la gran cantidad de dinero que aportó cada país, para patrocinar dicho evento, el buen anfitrión mando hacer una piscina mágica que complaciera los deseos de sus invitados.

Cuando la fecha llegó, todos los presidentes se dieron cita muy puntal en la capital de aquel lejanos país. Cuentan que después de tantas alocuciones, firmas de acuerdos, tratados multilaterales y condenas a los dictadores y de varios desplantes de un regordete, paliducho y con pelos de elote, decidieron unánimemente todos los presidentes y jefes de estado darse un rato de asueto, así el Copetón Peña Nieto, (presidente de México), dijo:

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-Voy a nadar a la piscina,- se subió al trampolín y cuando iba en el aire gritó: -Teeequiiiila,- el agua de la alberca se convirtió inmediatamente en tequila y la paso súper bien.

Viendo lo ocurrido, el Putin, presidente de Rusia, hizo lo mismo, se subió al trampolín y al aventarse gritó: –vodka.– Y al instante el agua se transformó en vodka.

Poco después, Shinzō Abe, primer misnistro de Japón, repite la hazaña de sus colegas pero el antes de aventarse grita la palabra —sake,— y antes de que cayera al agua de la alberca ya se había convertido en sake.

Después de mucho rato, el regordete, paliducho y con pelos de elote decide darse también un gustazo, así que, vistiendo solamente un short blanco con bolas rojas, que le cubría del ombligo hasta las rodillas, se dirige hacia la piscina, se sube al trampolín que estaba ya muy mojado, por lo que inevitablemente se resbala y cae en dirección al agua, cuando va en el aire, muy molesto exclama: “Shiiiit!” (¡¡¡mierd…!!!)