Intercambio tecnológico

...son rumores, son rumores...

Dicen que así pasó, a mí nomás me lo contaron, pero aseguran que es verídico… y yo les creo por eso se los cuento:
Resulta que una vez don Felipe González, el otrora presidente del gobierno español, llegó de visita oficial a Estados Unidos. Allí se encontró con su homólogo, Clinton en la Casa Blanca.
Dicen que después de unos drinkies sintió la imperiosa necesidad de ir al baño y al salir se encontró con Clinton quien alardeaba de la técnica de baños americana. Felipe González se medio encabritó por la presunción del anfitrión y en un tono serio le dijo a Clinton que la técnica sanitaria española era más avanzada y que ya tendría ocasión de comprobarlo cuando fuere de visita a España.
Meses después Clinton llega a España de visita y claro, Felipe González ya se había olvidado de aquello de lo del baño. Pero Clinton se encarga de recordarle y acto seguido se dirige al cuarto de baño.
Felipe preocupado por no haber preparado nada para vengarse y como no se le ocurría nada llamó al camarero, Manolo, a quien le pide que se meta por debajo del baño y que cuando Clinton terminase de hacer sus necesidades le limpiase el trasero.
Ante una orden presidencial Manolo no tiene otro remedio que cumplirla, así que se dirige a las tuberías del baño, abre la correspondiente al retrete de Clinton y espera a que concluya la defecación.
Por su lado Clinton se encontraba muy tranquilo haciendo sus necesidades, sentado a la vez que inspeccionaba el baño con la vista, el cual le parecía de lo más normal, incluso faltaba papel para limpiarse el colo colo. En cuanto Clinton termina de evacuar Manolo, que estaba atento por debajo, empieza a cepillarle el arrugado y güero culiflais con una escobilla, “zac… zac… zac…”
Clinton maravillado da un salto, se pone de pie y no puede evitar la tentación de mirar dentro del water para descubrir el secreto de esa técnica tan maravillosa que jamás había visto.
Por lo repentino del movimiento, Manolo no tuvo tiempo de parar de dar con el cepillo y le dejó la cara llena de excremento.
Sin más remedio, Clinton se lava la cara y se asea un poco para luego volver a la mesa donde le esperaba ya Felipe González ansioso por saber lo que había sucedido.
Al verlo González le dice:
-¿Apoco no te sorprendió la técnica sanitaria española? ¡es maravillosa! ¿Qué no?
A lo que Clinton responde:
-Si, la verdad es que si. Lo único que se debería hacer, para mejorarlo, es instalarle un chip, para que diferencie el ano de la cara.