El Vendedor

Cuando de vender se trata...

Un apuesto joven que recién ha llegado de Venezuela; buscando la oportunidad de lograr su sueño americano, ya que Maduro le trunco sus sueños Caraqueños; se presenta a solicitar empleo en la única tienda Sears que queda en el Valle de Salt Lake. La empleada de Recursos Humanos lo turna al Gerente de la Tienda para que le haga una entrevista. Éste le pregunta cual era su experiencia laboral y al enterarse que en su natal Caracas se había ganado la vida como ejecutivo de ventas le pregunta:
-Entonces… ¿Es usted buen vendedor?-
“De primera chamo,” le contesta el entrevistado.
El gerente emocionado pensando que ya tendría quien le ayudara a atender a sus clientes hispanos le dice:
-Tendré que ponerlo a prueba antes de contratarlo.-
“Por mi no hay problema chamo, tú nomas dime cuando y qué debo hacer.”
-Pues si dispones de tiempo ahora, que te parece si te llevo de una vez al departamento de ferretería para ver qué tan “ruster” eres.-
Y dicho y hecho, avanzan y lo presenta con el encargado de la sección de ferretería y le pide lo aleccione para que termine el día haciendo su labor de ventas. Al día siguiente llega el gerente de la tienda a preguntarle a su encargado de ferretería cómo se había portado el muchacho y se encuentra con la novedad de que había vendido todo, incluidos los mostradores y la caja registradora.
Sorprendido voltea a mirar al solicitante y le dice:
-Usted se ha pasado un poco ¿eh?-
Y con esa sonrisa de latin lover que le caracteriza le responde:
“Sí bueno, es que cuando me pongo a vender me animo y… ¡ya sabe!”
El gerente le pide que lo acompañe a otro lado, dado que ahí ya no tiene nada para vender. Llegando al otro extremo de la tienda arrienda a mirarlo y le dice:
– Ahora lo pondré en la sección de Caballeros, si me vende este traje queda usted contratado.-
El traje tenía varios detalles: La chaqueta era verde, con las mangas amarillas, el pantalón rojo con lunares negros. El gerente de la tienda pensó que no lograría pasar la prueba por lo que no volvió por ahí el resto del día, pero a la mañana siguiente se entera que el traje había sido vendido por el chamo. Muy sorprendido va y le cuestiona:
– ¿Se lo habrá vendido a un familiar?-
“Que no, que se lo he vendido a un cliente.”
– A un cliente y ¿qué dijo el cliente?-
“Nada… el cliente no dijo nada, eso sí, su perro lazarillo me quería morder.”