En Río y de Juerga

"La Casa Pierde"

Érase una vez, un apuesto colombiano, que después de vivir al extremo la vida mundana de Miami, por espacio de dos años, decide ir a descubrir los placeres del amazonas. Con eso en mente, toma un avión a Río de Janeiro, se hospeda en un resort junto a la playa y después de instalarse en su habitación sale a buscar un bar donde tomarse una copa.

En el trayecto se topa con el anuncio de un burdel que se encontraba muy cerca de ahí, así que decide visitarlo. Al llegar al lugar se da cuenta que el establecimiento del placer cuenta con una puerta de acceso bajo una marquesina bastante iluminada. La puerta conduce a una sala de espera muy bien acondicionada, y ésta tiene una puerta a cada extremo, sobre cada una de ellas hay un letrero. El de la izquierda dice:
-Si es viejo entre por aquí.-
El de la derecha dice:
-Si eres joven entra por acá.-

El visitante, que ya no se cuece al primer hervor, observa eso y piensa:
“¡Coño! no soy tan joven pero tampoco viejo, bueno me voy por la de los viejitos para ir suave.”
Una vez que cruza el umbral de aquella puerta descubre dos puertas más, una decía:
-Si estás bien dotado entra por esta puerta.-
En la otra puerta decía:
-Si lo tiene pequeño entre por acá.-

Nuestro amigo, que mas bien cuenta con un talante de tamaño promedio piensa y decide lo siguiente: “¡Coño! me voy por la de los equipo pequeño, así podré ¡arrasar y quedar bien!”

Al entrar por donde eligió se topa con otras dos puertas, en una se lee el siguiente mensaje:
-Si tienes mucho dinero pasa por aquí.-
En la otra dice lo siguiente:
-Si no tiene tanto dinero entre por acá.-

Con tal de no presumir de mucha plata el modesto caballero decide entrar por la puerta de los que no tienen dinero y cuando está del otro lado se da cuenta que ha salido a la calle y frente a él hay un letrero que dice:

“Si ya estás viejo, lo tienes pequeño y no tienes plata…. ¿Qué coño e’ madre vas a hacer tu allá adentro? ¡Jale pa’ su casa a dormir viejo Enhejo!