La Abuela Atestiguando

Si ya la conocen... ¡Para qué la invitan!

Se dice que los abogados jamás deberían hacerle una pregunta a una abuela si no se encuentran preparados para la respuesta, entérese por qué:

Durante un juicio, en un pequeño pueblo de Chihuahua, el abogado acusador llamó al estrado a su primer testigo, una mujer de avanzada edad.

El Abogado se acercó y le preguntó:
-Doña Engracia, ¿sabe quién soy?-
Ella respondió:
“Sí, lo conozco, Licenciado Roberto. Lo conozco desde que era un plebe y francamente le digo que usted resultó ser una gran decepción para sus padres. Siempre miente, cree saber de todo, es muy prepotente, abusivo, engaña a su esposa y lo peor de todo, manipula a las personas. Se cree el mejor de todos cuando en realidad no es usted nadie… ¡Claro está que sé quién es usted!

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Al escuchar semejante descripción el abogado se quedó peee…rplejo sin saber exactamente qué hacer. Apuntando hacia el fondo de la sala le pregunta a doña Engracia:
-¿Conoce al abogado de la defensa?-

Voltea a mirar al susodicho, se ajusta las gafas y responde espontáneamente:
“¡Cabalmente! También conozco al licenciado Jonás desde que andaba en pañales, y aunque creció un poco, creo que los pañales nunca los ha dejado. Es flojo, medio marica, y tiene un problema con la bebida que… ¡Válgame Dios! No puede tener una relación normal con nadie y es el peor Procurador del Estado. Sin mencionar que engañó a su esposa con tres mujerzuelas diferentes. Una de ellas era la esposa suya. ¿Recuerda? Claro que lo conozco. Su mamá tampoco está orgullosa de él.”

El abogado de la defensa casi cae muerto.
Entonces el Juez llama a los dos abogados para que se acerquen al estrado y les dice:
–Si uno de ustedes, par de pelotudos imbéciles, le pregunta a esta señora si me conoce a mí, lo mando a la silla eléctrica. ¿¡Queda claro!?