La Cuenta que Delata

La fuerza de la costumbre se impone

Se dice que una vez, un complejo de apartamentos ubicado sobre la calle Paisa Road del muy popular barrio Gües Baly, se ve en la necesidad de cubrir una plaza de conserje. Al encargado de seleccionar al candidato, le sugieren que haga un examen fácil de acuerdo con el perfil del puesto. A este hombre se le ocurre como primera pregunta que le cuenten del 1 al 10.
Así llega el primer candidato y le recita:
– Uno, tres, cinco, siete, nueve, …
“Un momento, le dije que contara del 1 al 10 y usted sólo me dice los impares.”
-Pues verá usted señor, lo que sucede es que yo antes fui cartero y ya sabe como las casas van de pares e impares así que se me quedó esa costumbre…-
“Ni modo, usted no califica, que entre en siguiente.”
Entra al privado otro de los candidatos y comienza su retahíla de numero a la inversa:
– Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, …-
Medio extrañado el entrevistador exclama:
“Pare, pare, ¿ acaso usted cuenta siempre así?”
– Es que, verá, yo he sido durante mucho tiempo, quien daba la salida en carreras contrarreloj y se me ha quedado este defecto.-
“Pues lo siento mucho pero, usted tampoco califica para el puesto. ¡Que entre otro! por favor.”
Ya un poco cabriado el entrevistador decide anticiparse a los hechos, por lo que cuestiona al candidato en turno de la siguiente manera:
“Podría por favor decirme, antes de que iniciemos con su evaluación, ¿que tipo de trabajo desempeñaba usted antes?”
– Yo era funcionario público, desde con Fox, un gran burócrata con Calderón y diputado prianista con Peña,- le contesta el candidato.
“Bien, procedamos entonces. Por favor cuente del uno al diez.”
– Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, sota, caballo y rey.-