Las Delicias de la Cuaresma

¡Dieta religiosamente suculenta!

La Cuaresma es el período de cuarenta y seis días, instituido por la iglesia católica en el siglo IV de nuestra era, para conmemorar los cuarenta días que Jesucristo permaneció en el desierto, antes de entrar en Jerusalén.

La gastronomía tradicional en el periodo de la cuaresma, encierra sus delicias, muy a pesar de que se acostumbraba, de manera muy rigurosa, el ayuno y la abstinencia, es decir la vigilia cuaresmal, que obligaba a los fieles cristianos a no comer ningún tipo de carne que no sea pescados o mariscos (también estaba prohibido el empleo de grasas animales para cocinar los alimentos), y el ayuno consiste en una sola comida al día, la principal, conmemorando con esa penitencia el ayuno de cuarenta días que Jesucristo llevó a cabo en el desierto.

La Tradicional Cocina Latina de Cuaresma es una verdadera delicia, ya que la totalidad de los pueblos latinoamericanos son mayoritariamente católicos, su comida típica de temporada se ajusta a las normas antes mencionadas. La gran cantidad de platillos que se consumen en la época que está a punto de comenzar no contienen carne, sino que son hechos a base de granos, vegetales, pescado y marisco al por mayor.

Dentro de esas delicias podemos mencionar: romeritos con tortas de camarón, tamales de charales o de nopal, chiles y/o chilacayotes rellenos de queso, rollos de frijoles con atún, pupusas de frijol o de queso con loroco, jalea de mariscos, ceviche de pescado o de camarón, bagre en salsa criolla, ají de calabaza, cachapas, arroz con coco, fanesca, molo, empanadas de mariscos, potaje de vigilia, torrijas, entre otros platillos.

Así pues, los millones de familias iberoamericanas que observan el ayuno y la abstinencia han ido enriqueciendo sus menús con los más diversos y apetitosos guisos, desde los más sencillos hasta los más sofisticados, como el caldo de habas, sopa de lentejas, arroz poblano, capirotada, pipián de camarones, caldo 7 mares, bacalao a la vizcaína, filete de pescado empanizado, croquetas de atún, arroz a la marinera, potaje de judías y calabazas, entre varios otros.

Por eso, tanto en los pueblos de habla hispana como la población latina que reside en este país, aún es habitual que desde el Miércoles de Ceniza como cada Viernes de la Cuaresma y los días de la Semana Santa corran a la pescadería más cercana o al supermercado del vecindario para abastecerse con los pescados o mariscos preferidos por cada familia, como una suculenta práctica de la creencia más extendida.

Si bien durante los últimos años diferentes especialistas en liturgia de la Iglesia católica han explicado que la Semana Santa no implica necesariamente la renuncia a comer carne (como indica la tradición religiosa) y que los fieles pueden reemplazar el ayuno con otros actos de renuncia voluntaria como no fumar, no consumir bebidas alcohólicas, practicar la caridad, ser más condescendientes con nuestros semejantes, acudir al confesionario, otorgar el perdón, etc… la tradición todavía es una práctica vigente.

Concluyendo, el origen del ayuno y de no comer carne en Cuaresma se relaciona con las enseñanzas de Cristo y la preparación espiritual para celebrar la Pascua de Resurrección. Los creyentes que busquen observar debidamente la Cuaresma, debe considerar que no basta con dejar de comer carne los viernes, ya que al vivir días de penitencia, reflexión y acercamiento a Dios debe también poner en práctica las demás virtudes que todo cristiano debe poseer. Sin embargo, la comercialización desmedida que los expertos en mercadotecnia dan hoy en día a cada temporada del año, -respondiendo al interés de los grandes capitales- han ido haciendo que se pierda ese espíritu original que daba verdadero sentido a la Cuaresma.

De ti depende que retomes la intención de la Cuaresma y que vivas plenamente esta temporada tan importante. A dios gracias la deliciosa gastronomía de Cuaresma está aún vigente, por suerte, lejos de desaparecer se ha diversificado y aumentado, lo que demuestras que algunas tradiciones bien merece la pena conservarlas, difundirlas y heredarlas. ¡Enhorabuena!