Organista con Protección

colóquelo sobre el órgano y manténgalo ahí...

La historia que les narro a continuación es un caso de la vida real, de una recatada mujer de nombre Genobeba, quien desde muy joven se inicio en las labores de la casa del Señor. Como toda principiante sus primeras funciones fueron de aseo y de servicio. Poco le fueron encomendando otras actividades de mayor responsabilidad, hasta que finalmente su curiosidad y talento la convirtieron en la encargada de armonizar musicalmente las celebraciones religiosas, con el tradicional instrumento musical de las iglesias, el órgano.

Los años transcurrieron inexorablemente, la iglesia tuvo cambio de párroco cada ciertos años pero Genobeba permaneció siempre ahí, fiel a sus deberes y devoción, a tal grado que ni siquiera se casó.
Un buen día, en ocasión de su cumpleaños número 73 el Sr. Cura en turno le informa que irá a visitarla con la congregación para llevarle un pastel y departir un rato. Agradecida ella le responde que estaría esperándoles con una olla de chocolate caliente y una botellita de jeréz.

Así sucede, en punto de las seis de la tarde llegan todos con el pastel y regalos para felicitarla, mientras las charlas y las risas están en todo su apogeo el sacerdote se levanta de su silla y se pone a caminar por la casa, en una esquina de la sala se encuentra con un órgano igualito al de la iglesia, sobre el un florero sin flores pero con agua a la mitad de su capacidad y en el agua ve algo que anda flotando, se acerca para mirar claramente de lo que se trata pero… sus ojos no dan crédito por lo que decide tomar el florero para ver por arriba de él y… En efecto se trata de un preservativo de látex para ser usado por caballeros yyyyyyyy en esa casa sólo vive ella, o al menos es lo que todo mundo sabe, la señorita que hoy cumple setenta y tres años nunca ha tenido amoríos y vive sola en esa casa desde que murieron sus padres.

-¡Guuuuaauuu! Qué sorpresas tiene la vida,- dice el padre en voz baja, –pero… no, seguramente esto tiene una explicación, no puede ser que sea lo que estoy pensando– colocó el florero en su lugar, se rascó la cabeza y regresó a la reunión. A las ocho en punto todo mundo se despide y se marcha, todo mundo menos el padrecito quien, preso de la curiosidad, se queda al último para salir de su duda. Una vez solos inicia el interrogatorio:

-Genobeba, quiero que me disculpes por lo que te voy a preguntar pero creo que es mi deber hacerlo.-

Sorprendida la Beba le pide al padre le explique de lo que se trata, a lo que él agrega:
-Mientras curioseaba por tu casa me encontré un florero sobre tu instrumento musical, pero no alcanzo a entender lo que éste contiene.-

“¡Ah! Se trata de eso, pues mire padre, resulta que un día que regresaba de la iglesia me encontré un sobrecito de aluminio con una impresión que decía; Efectivo en la prevención de infecciones, sólo sáquelo, colóquelo sobre el órgano y manténgalo ahí en todo momento, la lubricación lo hace más efectivo y por eso al seguir las instrucciones decidí colocarlo en ese florero con suficiente agua, y déjeme decirle que es rete efectivo, pues desde que lo tengo ahí ni una gripe me ha dado.”