Tan-Tan-3ando

El abuelo, era tan viejo, que conoció al Mar Muerto cuando aún estaba enfermo.

Tengo una vecina tan pero tan morena, que en vez de dar a luz, dio un apagón.
Su marido es un tipo tan pero tan feo, que con su foto, obligaban al coco a comerse su sopa.
Tuvieron un hijo tan pero tan bizco, que las lágrimas le caían por la espalda.
El abuelo de ese niño era tan pero tan viejo, que cuando fue joven el arco iris era aún en blanco y negro. Después tuvieron una niña tan pero tan fea, que a sus cinco años la atropello un coche y quedo mejor.
Otro de sus hijos nació tan pero tan cabezón, que la mamá le tenía que tejer los suéteres puestos.
El marido de la morena le salió tan pero tan honrado, que cuando encontró un trabajo, lo devolvió.
Con el tiempo la morena se puso tan pero tan flaca, que no se sabía si iba o venia.
Uno de sus vástagos creció tan pero tan alto, que en vez de tomar café con leche, tomaba café con Dios.
La niña fea fue prematura y cuando nació la metieron en una incubadora con vidrios polarizados.
Recuerdo que cuando esa niña tenía como 3 años y chupaba un limón, el limón le hacia unos gestos a ella.
También me acuerdo que cuando esa niña nació, el padre en lugar de dar chocolates daba disculpas.
Bueno esa niña era tan pero tan fea, que no podía dormir, porque cuando le venia el sueño, lo espantaba.
Sin exagerar, esa pequeña era tan pero tan fea que asustaba hasta a los ciegos.
En verdad era tan pero tan fea que la bajaron del tren fantasma porque asustaba a los pasajeros.
Era tan pero tan fea, que la única vez que le silbaron, se dio vuelta y la atropello el tren.
Otra prueba de que era tan fea es que los ratones le comieron la credencial y dejaron la foto intacta.
En realidad era tan pero tan fea, que a los 3 meses tuvo que aprender a caminar, porque nadie la cargaba.
De verdad era tan pero tan fea, que cuando nació, el doctor en lugar de felicitar al padre…lo golpeo.
Es más, era tan pero tan fea, que cuando nació el doctor la aventó al aire y dijo… “si vuela es murciélago”.
Como no voló entonces el doctor la echó en el agua diciendo… “si nada es cocodrilo”.
Volviendo al abuelo, era tan pero tan viejo, que conoció al Mar Muerto cuando todavía estaba enfermo.
Y cuando era chamaco, los semáforos de su pueblito, eran en blanco y negro.
La morena terminó tan pero tan flaca que cuando se tomaba le café muy caliente se le calentaba la ropa.
Quedó tan pero tan delgada que cuando comía frijoles parecía un rosario.
El niño cabezón resultó tan pero tan tonto que para darse vuelta en la cama, se paraba.
Con decirles que era tan pero tan tonto que en el día del padre, le regalaba flores al cura.
La hija más pequeña quedó tan pero tan chiquita, que cuando se casó en lugar de dar a luz, sacaba chispas.
El marido le salió como el papá, tan pero tan vago, que iba a cazar caracoles de jardín, y se le escapaban de las manos.