El Aniversario de Bodas

SE VE... SE SIENTE... ¡¡¡CIRILO CON LOS DIENTES!!!

Resulta que el año pasado, en ocasión de nuestro aniversario de bodas y como de costumbre, a mí, se me había olvidado. Así que llegué a mi casa, bastante tarde. Como era de esperarse, ya me aguardaba la leona, haciéndole honor al apodo, hecha una fiera.
Ya sabrán, tan pronto entré al sacrosanto hogar me ataja con los siguientes cuestionamientos:
-¿Te parece que éstas son horas de llegar…?-
Valiendome Wilson su encabritamiento le respondí en el tono que la situación ameritaba, como para que se recordara quien manda en la casa:
“Hola, mi amorcito, disculpa pero es que tuve un día muy agitado y para acabar, me pidieron que me quedara overtime, por eso llego hasta ahorita.”
-Si, me imagino. Y seguramente te olvidaste que día es hoy… ¿Cierto?-
“Eh…no…eh…hoy …estee…el cumpleaños del perro ¿verdad…?”
-Lo sabía…hoy es nuestro aniversario de bodas…-
“Cosita linda, claro que lo sabía… Lo que pasa es que te estaba haciendo una broma…”
-¡Ah! Sí, sí, claro por eso me trajiste mi regalo, ¿verdad?-
“Este, lo que pasa es que…”
-Ya ves como si se te había olvidado, sólo por eso ahora quiero que, como regalo de aniversario, me saques a
pasear…-
“Esta bien, cámbiate y nos vamos a cenar a algún restaurant…”
-NO…yo quiero ir a ese lugar que, no se como se llama pero, que está por el rumbo de las refinerías, cerca de la estación del tren y que por fuera tiene un montón de luces en su marquesina.-
“Pero cosita, no, ese lugar no es para una dama como tú, te juro que ese no es un buen lugar, es un antro de mala muerte al que gente como tú y como yo jamás debemos asistir.
-NO- ME- IM- POR- TA, yo quiero que me lleves ahí y ¡listo! Quiero comprobar por mi misma lo que me han contado de ese lugar.
Al no quedar de otra, salimos ambos dos en el auto, con rumbo hacia el otro-hora aclientado table. Al llegar que nos saluda de manera muy discreta el saca-borrachos:
–Que tal Cirilo, tanto tiempo, ¿todo bien?–
“Eh… si, si González, todo bien…”
Mi brujer, furiosa que me dice:
-¿Cómo carajo te conoce ese tipo?… no me vas a negar que hasta te llamó por tu nombre, ¿verdad?-
– No, ese es González…, estuvo la semana pasada arreglando el aire acondicionado de la oficina, de El Semanal, lo conozco de ahí… Bueno de ahí no, pero lo que quiero decir es que allá fue donde lo conocí.
Al llegar a la entrada del congal, me apresuro a pagar las entradas y el de la taquilla que me dice:
–Hola Cirilo, ¿cómo andas…?–
“Bien, bien…”
Mi ñora ya empurecida, me dice:
-Ahora si que te agarré, o acaso ¿éste también fue a arreglar el aire acondicionado de la oficina?-
“No, él es Julito, ¿a poco no te no te acuerdas de él?… tenia un negocio de tamales y jojoles hace algunos años.”
Entramos al salón del buffet, quiero decir, al área del table por donde desfilan las puchachas, nos sentamos en una mesa, y de volada que aparece una mesera…
–Hola Cirilo, ¿te sirvo lo mismo de siempre…?–
Al escuchar eso, la ruca se puso totalmente furibunda, a punto estuvo de levantarse de la mesa cuando empieza el show…
–Damas y caballeros… con ustedes… directamente de Broadway… ¡¡¡Daniella!!!–
Acto seguido, aparece una rubia impresionante. No no, no no, nooooh! Que monumento de viejer, y a luego-luego que comienza a bailar muy sensualmente; pero de pronto, que se acerca a nuestra mesa y le pregunta a todos
los presentes…
–¿Quién me va a quitar el corpiño?–
Y todo el público responde a coro…
–SE VE… SE SIENTE… ¡¡¡CIRILO CON LOS DIENTES!!!–
Al oír eso mi brujer que se levanta hecha una furia y sale de volada del local. Yo de inmediato que corro a alcanzarla, justo se iba subiendo a un taxi cuando llego y me trepo también yo.
Ya se imaginarán los gritos y golpes hasta con su bolsa de mano. Yo por mientras, tranquilo y ecuánime le digo:
“Espérame mi amor, déjame que te explique…”
-Que es lo que me vas a explicar, Cirilo Libidinoso, que eres una porquería… ¿eso acaso? ¿Eh? ¿eh?-
“No cosita, espera, déjame hablar…”
En eso se da vuelta el taxista y que me dice…
–Mire Don Cirilo que me ha subido todo tipo de viejas en este taxi… pero como esta jija histérica, NINGUNA… ¿verdad?–