Days of ´47

Día de Los Pioneros

Por Martin Alcocer

Según consta en los archivos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, fue el 24 de Julio de 1947 cuando un numeroso grupo de pioneros, comandados por Brigham Young, arribó a estas tierras.

Existe registro también, de que ese peregrinar se llevó a cabo después del asesinato del fundador de dicha iglesia, Joseph Smith, en 1844. Los constantes ataques y el hostigamiento que iba en aumento, fue lo que motivó a los líderes del grupo a conducirlo a un éxodo con dirección al oeste del territorio continental. Y aunque no les resultaba fácil ni sencillo abandonar lo que por años había sido su hogar, la ciudad de Nauvoo a orillas del Misisipi, se vieron obligados a hacerlo para salvaguardar sus vidas.

La historia de los pioneros que se asentaron en estas tierras, es muy parecida a la de millones de migrantes, de muy diversos países del mundo, que dejan atrás casa, pertenencias, patria y en ocasiones familia y amigos, para poner a salvo sus vidas, las vidas de los miembros de su familia o para conseguir un trabajo que les de la oportunidad de llevar el sustento a sus hogares.

Se dice que, los pioneros, tuvieron que andar errantes durante mucho tiempo, pues eran expulsados con violencia de los lugares a donde llegaban a asentarse. Que varios perdieron la vida a mano de sus atacantes, que familias enteras perecieron al ser quemadas sus casas o tiendas en las que pernoctaban.

Qué triste es reconocer que aunque la ciencia y la tecnología han avanzado, y que a pesar de que la economía ha mejorado para las familias más pudientes, en contraparte, las condiciones de vulnerabilidad y de necesidad continúan para un vasto sector de innumerables pueblos del mundo.

Personas de África, Asia, Medio Oriente, México, Centro América y del Caribe siguen huyendo de la violencia, del hambre, de la falta de oportunidades, de la falta de seguridad y de la desigualdad. Porque se cansan de vivir sin esperanza o de vivir expuestos a ataques constantes. O porque la desesperación de escuchar a sus hijos llorar por no tener que comer les hacer tomar la drástica decisión de abandonar su pueblo, su gente, lo poco que tienen, para aventurarse a emprender una travesía, de la que tal vez no regresen nunca. Toman camino, aún sabiendo que en el intento pueden perder la vida.

Y así como los pioneros pusieron su fe en Dios y marcharon sin mirar atrás, ni medir los peligros que pudieran encontrarse en el camino, así el migrante de nuestros días decide arriesgarse a “migrar a la brava” debido a que, hacerlo por la vía legal, lo deja varado en el mismo lugar. Migra sin seguir el procedimiento de ley, porque está en juego la sobrevivencia de su familia o su vida propia.

Qué triste es ver que el avance logrado a través de los años, con respecto a leyes que garantizan los derechos civiles de los individuos, hoy se estén perdiendo, por culpa de gobernantes despiadados, insensibles o irracionales que fomentan la ideología del odio de la segregación y discriminación, en lugar de promover la igualdad, la unidad y la compasión.

Ojalá y que durante la celebración, por la llegada de los pioneros a estas tierras, venga a nuestra mente las penurias que padeció ese grupo de fundadores del estado, mientras migraban a un lugar más seguro y con mejores oportunidades para los miembros de su familia, y eso nos ayude a sensibilizarnos para mirar la migración, regular o irregular, como un fenómeno humano cuyas causas y soluciones son muy complejas, tanto, que no puede tomarse a la ligera y menos criticarse frívolamente.
La compasión, el amor a nuestros semejantes, el respeto a su dignidad y autoestima son los principales valores que vino a enseñarnos Jesús. Consecuentemente, nadie que no practique estos valores puede llamarse cristiano. En cambio, todo aquél que tiende la mano al necesitado, que ayuda al forastero y ve en cada ser humano a un hijo de Dios, y consecuentemente lo trata como a un hermano, ese es un verdadero Santo, sin importar a qué iglesia pertenezca.

Valorando el largo peregrinar, recordando a los mártires de este éxodo y reconociendo el trabajo de los pioneros que llegaron guiados por su líder, aquel 24 de julio de 1847, celebremos la fiesta del estado con mucha armonía y agradecimiento. ¡Feliz Día de Los Pioneros!