Confesiones de un Marido Abnegado…

"Cuando termines con el césped, ¿podrías también barrer el patio...?"

* Mi mujer y yo, siempre que salimos, caminamos tomados de la mano…
Si la suelto, se pone a comprar…

* Ella tiene una batidora eléctrica, una tostadora eléctrica, máquina de hacer pan eléctrica…
Un día me dijo:
-Caramba, tenemos un montón de aparatos eléctricos, y no tenemos nada para sentarnos…-
Pensé en comprarle una SILLA ELÉCTRICA, pero me contuve…

* Con el tiempo me di cuenta que me case con “doña Tengo Razón”… Sólo que no sabía que su segundo
apellido era “Siempre”

* Ya hace 18 meses que no hablo con ella, es que… ¡No me gusta interrumpirla!

* Tengo que admitir que nuestra última discusión fue culpa mía….
Ella me preguntó: -¿Qué estás viendo en la tele…?-
Y yo le contesté: “Bastante polvo…”

* Al inicio de la creación, Dios creó el mundo y descansó…
Creó al hombre, y descansó….
Después creó a la mujer y desde entonces… Ni el hombre, ni el mundo, ni Dios, ¡han tenido descanso!

* Un día nuestra cortadora de césped se estropeó…
Mi mujer me colmaba la paciencia dándome a entender que yo debería arreglarla…
Por mi parte, siempre acababa teniendo otras cosas más importantes que hacer tipo: lavar el coche, hacer un informe, en fin…, lo que para mi parecía más importante…
Un día ella pensó un modo muy sutil para convencerme. Cuando llegué a casa, me la encontré agachada en el césped alto, ocupadísima recortándolo con sus tijeritas de costura…
Eso me llegó al alma…, me emocioné… Decidí entrar a la casa, y volví después de unos minutos, llevándole su cepillo de dientes… Se lo entregué, y se me ocurrió decirle:
“Cuando termines con el césped, podrías también barrer el patio…”
Después de aquello, no recuerdo de nada más… sólo sé que desperté en un hospital, los médicos dicen que volveré a caminar, pero que cojearé el resto de mi vida….

El matrimonio es una relación entre dos personas, en la que una siempre tiene la razón, y la otra… es el marido.