Caldo Gallego

“¿Es usted gallego?”

Erase una vez un señor que entra a una tienda y le pregunta al dependiente:
-Excuse me sir,- A por que también era bilingüe nuestro amigo en cuestión, pero como esta revista se publica totalmente en español, continuaremos la narración en la lengua de Cervantes. -¿En qué pasillo encuentro latas de Caldo Gallego?-
El empleado “apentontado”, se le queda viendo fijamente al cliente y después de tallarse los ojos con ambas manos le pregunta:
“¿Es usted gallego?”
El cliente visiblemente cabriado le responde:
-Pues efectivamente, sí soy gallego. Pero dime una cosa, ¿si te hubiera preguntado por pasta italiana, me habrías preguntado si soy italiano?, o ¿si te hubiera preguntado por salchichas alemanas, me habrías preguntado si soy alemán?, o ¿si te hubiera preguntado por un hot-dog kosher, ¿qué?… ¿tengo que ser judío? o si te pregunto por tacos ¿me habrías preguntado si soy mexicano? ¿lo habrías preguntado acaso?-
El empleado, un poco desencajado, responde:
“¡No, pues…la verdad no!”
-¿Y qué tal si te pido un whisky escocés, me habrías preguntado si soy Escocia? o ¿si te hubiera preguntado por un bourbon canadiense, me habrías preguntado si soy de Canadá? o ¿si te hubiera preguntado por unas popusas, me habrías preguntado si soy salvadoreño? o ¿si te hubiera preguntado por unas arepas, me habrías preguntado si soy de Venezuela o Colombia?-
Ya un poco aturdido el empleado de aquel lugar le responde al encabritado cliente;
“Pues no, seguramente no.”
Terriblemente “empu…recido” el cliente le grita:
-¡Pues ahora dime pedazo de imbécil! ¿Por qué diablos, por qué cojones, por qué hostias, si te pregunto por caldo gallego, me tienes que preguntar si soy gallego?
El empleado responde:
“Porque usted está en ¡¡¡Office Depot!!!”