Ojalá Hubiera…

Los Cinco Mayores Arrepentimientos de las Personas Antes de Morir

Ni más dinero. Ni más éxito. Ni más sexo. Cuando alguien sabe que está a punto de morir, cuando ya no hay tiempo para hacer nada más que despedirse de este mundo, ¿de qué se arrepienten las personas?, ¿qué es lo que les hubiera gustado hacer en esa vida que está terminando?

Son cinco cosas fundamentalmente y, curiosamente, ninguna tiene que ver con lo material, según Bronnie Ware, una enfermera australiana de la unidad de cuidados paliativos quien hace algunos años publicó el libro ‘Los Cinco Mayores Arrepentimientos de las Personas Antes de Morir‘ en el que menciona los siguiente:

“Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir la vida que yo quería, no la que los demás esperaban de mí”. Es el arrepentimiento más común entre los que se están muriendo. Es entonces cuando es fácil ver la cantidad de sueños que no se han cumplido, y la cantidad de veces que se han hecho las cosas para agradar a los demás y no para ser feliz.

“Ojalá no hubiera trabajado tanto”. Es el sentimiento más común en los hombres, pero cada vez más también entre las mujeres. Recuerdan sus horas en el trabajo como tiempo perdido que no dedicó a lo realmente importante: su familia y sus amigos.

“Ojalá hubiera tenido el valor para expresar mis sentimientos”. Se dan cuenta de cuántas veces renunciaron a lo que querían o dejaron de manifestar sus opiniones para evitar enfrentarse con los demás. Y cuando su existencia está por expirar ven que eso les llevó a una vida mediocre -por ejemplo, a mantener un matrimonio que estaba acabado-.

“Ojalá hubiera seguido el contacto con mis amigos”. Todos echan de menos a sus amigos cuando se están muriendo, cuenta Ware. Muchos se arrepienten de haber dejado dormidas amistades maravillosas, o de no haber dedicado a los amigos el tiempo y el esfuerzo que se merecían.

“Ojalá me hubiera permitido ser más feliz”. No es hasta el final cuando muchas personas se dan cuenta de que, en realidad, han estado atrapados en viejos hábitos o rutinas que han hecho su vida aburrida y poco feliz.

Dicen que nadie experimenta en cabeza ajena, sin embargo, la muerte es algo que todos tenemos seguro, lo que no sabes es cuándo, ni cómo nos llegará, pero la mayoría estamos aún a tiempo de reorientar nuestra vida para que cuando nos llegue el momento de partir a la casa del Padre no tengamos que decir “ojalá hubiera…”