El Atraso

...se la tendríamos que cortar

En una ciudad norteña, de la Republica Mexicana, la esposa recibe al marido del trabajo, hace que se ponga cómodo, le da de cenar y ya en la sobremesa le cuenta lo siguiente:
-Fíate Baldomero que tengo un mes de atraso, y puesssnn creo que vamos a tener un huerquío. El dotorrr me dijo que mañana le entregan los análisis, y entoncessss! lo sabremos con toda cabalidad!-
El marido se rasca la cabeza y nomás atina a responder:
“Poooss… Ya estaría de Dios jodiha, si ansina lo ha decidiho, pues que le vamos a hacer nosotros, mas que recibirlo con alegría.”
En eso suena el teléfono, la mujer contesta y resulta ser una llamada de la oficina de cobros de la Comisión Federal de Electricidad. Con ese modo tan fino que tienen los empleados de gobierno y empresas paraestatales, le dicen a la señora:
–Somos de la CFE y queremos comunicarle que en nuestros archivos aparece que usted tiene un mes de atraso.–
La señora se sorprende y pregunta:
-¡¡¡Ay cabrito!!! Pero… ¿cómo pueden saberlo puesssn?-
–Porque nuestras computadoras llevan el registro de todos los atrasos.–
La señora, turbada, le pasa el teléfono al marido y le dice:
-Oye Baldomero, son los de una oficina que se llama CFE y no se como j´hijos saben que tengo un mes de atraso.-
El marido, extrañado, toma el teléfono y les pregunta:
“¿Es verdad que saben lo del mes de atraso pelaos?”
–En efecto, le responden, -y le estamos avisando que deben de realizar inmediatamente el pago correspondiente al atraso.–
“¡A carajo! ¿Un pago? ¿Tanto así pelaho? …. Y qué pasa si no quiero pagar puesssn?”
–Pues muy simple, si pa´mañana al mediodía no hemos recibido aquí ese pago, entonces personal nuestro tendría que ir para allá y se la tendríamos que cortar.–
“¡Ah cabrown!!! ¿Tanto así oiga? ¿Y porque tanta agresión?”
–Es lo que procede en estos casos señor, así que ya está advertido, o paga lo del atraso o se la cortamos.–
“Oiga no sea así, tenga consideración, imagínese, si vienen y me la cortan, luego que hacemos, afigurese, ya sin nada de eso, ¿que podría hacer mi mujer oiga?”
–Pues mire, la mera verdad yo no sé. Probablemente ¡tendría que utilizar una vela!–
“¡Uta mano!!! . . . no, pos… ahí voy a pagar mejor entons!!!”