El Valor De Un Marido

Todo por ir a liberar la presión

En lo más alto de uno de tantos rascacielos de Nueva York andaban tres hombres hispanos muy entregados a su oficio de limpiar ventanas, de pronto Pancho, de origen mexicano, siente que el burrito de frijoles con machaca le empieza a hacer estragos en el intestino grueso, por lo que con algo de pena les pide a sus compañeros que se apuren a terminar ese lado para una vez abajo, y antes de volver a lo más alto él pueda ir a liberar la presión.

En cuestión de minutos se deslizan hasta el piso de abajo limpiando cada uno de los cristales que encuentran a su paso y el susodicho “mexican boy” aprovecha para saltar del andamio e ir a hacer de sus necesidades fisiológicas, o sea, a “surrar”.

Mientras estaba en el baño, sus compañeros vuelven a subir para continuar con su tarea, pero, una fuerte ventolera azota el edificio y hace precipitar al vacío a sus dos compañeros, quienes terminan sobre el pavimento, uno hecho pomada y el otro también.

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Esa misma noche, nuestro amigo, que no tiene consuelo por lo ocurrido, acude con su esposa al velatorio de sus compañeros y trata de dar ánimo a las viudas… pero no encuentra suficientes palabras de aliento. De pronto irrumpen en la sala dos señores muy circunspectos, que preguntan por las viudas y se dirigen a ellas de la siguiente manera:

– Respetables damas, buenas noches, mi nombre es David y mi compañero se llama Daniel. Somos agentes de la aseguradora Nacional y estamos aquí, primero que nada, para decirles que lamentamos mucho lo ocurrido. También queremos informarles que la compañía para la que trabajaban sus esposos les había comprado una cobertura contra esta clase de imponderables. Sabemos que siempre es mejor contar con el ser querido, vivo, y que nada lo remplazará, pero esperamos que la suma que van a recibir les ayude a hacerle frente a los gastos venideros.

Las señoras con tanta pena, dolor e intriga, no dan crédito a lo que escuchan sus oídos, por lo que balbuceantes cuestionan:
-¿Perdón de que hablan?-

A lo que los gentiles caballeros responden:
-Se trata de un cheque por 5 millones de dólares para cada una de ustedes, que les entregaremos tan pronto como nos firmen los documentos de rigor.

Las viudas completamente anonadas por no decir “apend…tontadas” respiran con cierto alivio, entre tanto pesar. Mientras… La esposa de nuestro amigo mira perpleja aquella escena y con un dejo de frustración, casi, casi encabritada se dirige a su marido y le dice:
“¡Claro! Y el señoritoooooo… ¡¡Surrando!!”