Se Vislumbra la Luz al Final del Túnel

Cambiar de Fase Roja/Alto Riesgo a Fase Naranja/ Riesgo Moderado

Ahora que el gobernador del estado, Gary Herbert, ha firmado una Orden Ejecutiva para mover a Utah de la Fase Roja, -considerada como de alto riesgo- a la Fase Naranja, -catalogada como de riesgo moderado- podemos decir que se comienza a vislumbrar una luz al final del túnel. Sin embargo, es preciso mantenerse alerta y observar todas las medidas de higiene recomendadas por las autoridades de salud para evitar una recaída o rebote.

Para todos ha sido impactante vivir la actual situación de emergencia, que ha paralizado las actividades cotidianas en la mayoría de los países del mundo. Las severas medidas de aislamiento y distanciamiento social que impusieron los gobiernos a su población, con el propósito de frenar el contagio, y que ocasionaron el cierre de; centros de trabajo, escuelas, iglesias, comercios no esenciales y eventos multitudinarios; terminaron por cambiar drásticamente el estilo de vida de billones de personas en todos los continentes. Consecuentemente, se ha desplomado comercio poniendo a la economía global al borde de una grave recesión.

La luz al final del túnel
Cambiar de Fase Roja/Alto Riesgo a Fase Naranja/ Riesgo Moderado, sin duda alguna ofrece esperanzas, pero, aún no se puede cantar victoria.
Si bien, las autoridades consideran que ya se han dado las condiciones para relajar un poco las medidas de control, lo cierto es que el peligro continúa latente y sigue siendo alto. Que se logre superar la Fase Naranja para entrar a la Fase Amarilla (menor riesgo) y luego a la Fase Verde (normalidad) dependerá del cuidado y responsabilidad que mostremos todos y cada uno de nosotros.

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¿Qué es la Fase Naranja?
La Fase Naranja, o etapa de Riesgo Moderado, es la que viviremos durante los próximos meses, y que posiblemente termine cuando se encuentre un tratamiento o vacuna eficaz. En este periodo se estarán aplicando medidas para salir del período de aislamiento social y reactivar la economía, abriendo negocios, centros de trabajo, mercados, oficinas gubernamentales, escuelas e iglesias, bajo estrictas medidas de higiene y distanciamiento social.

La Fase Naranja es el levantamiento gradual o escalonado de la cuarentena en regiones que hayan logrado aplanar la curva de contagios y controlar los casos de coronavirus. Durante este período, es indispensable que cada individuo cumpla con ciertas reglas de higiene fundamentales, como son el distanciamiento social, 6 pies (lo equivalente a 2 metros) de distancia entre una persona y otra, el uso obligatorio de cubre-bocas o mascarillas y la limpieza absoluta de espacios públicos, escuelas, universidades y centros de trabajo. En esta etapa continúan prohibidos los espectáculos multitudinarios deportivos, artísticos o de cualquier otro tipo, incluyendo las conferencias.

Las personas mayores de 60 años y aquellas con enfermedades crónicas deben evitar las actividades comunitarias. De igual modo, los enfermos deberán quedarse en casa y tener acceso inmediato a una prueba del virus para iniciarse el protocolo debido.

Riesgo de regresar a la Fase Roja en lugar de avanzar a la Fase Amarilla
De producirse un incremento de brotes locales de la enfermedad, podrán implementarse nuevamente cuarentenas regionales. Por lo anterior, es de suma importancia que todos sigamos, al pie de la letra, las recomendaciones de las autoridades de salud.

Mantenerse en casa lo más posible es la principal herramienta de protección; salir solamente para lo más indispensable y al hacerlo portar, en todo momento, un cubre-bocas o mascarilla; mantener el distanciamiento social y lavarse las manos con abundante jabón, lo más frecuente posible, le ayudarán a mantenerse libre de contagios. Si la gran mayoría actúa con responsabilidad y se mantiene libre del contagio, seguramente en unas cuantas semanas estaremos en condiciones de avanzar a la Fase Amarilla.

Es importante reconocer que, al no haber experimentado anteriormente un problema como éste, nadie sabe a ciencia cierta cómo afrontarlo. Sin duda que cada país, cada estado y cada región deberán aplicar estrategias diferentes, de acuerdo a la situación que estén viviendo.

Bajo esa realidad, lo que sí es seguro es que, sólo se podrá salir de manera ordenada y eficiente de la situación en que nos encontramos, si se logran tres grandes objetivos:

1.-Contar con datos confiables para identificar áreas de propagación y tasas de exposición e inmunidad en la población, para poder aplicar las medidas necesarias.

2.-Que la población conozca las normas de higiene y que las convierta en hábitos personales para mantenerse libre de contagio. A su vez, que mantenga el distanciamiento social y que participe lo menos posible en actividades multitudinarias.

3.-Desarrollar tratamientos médicos y preventivos que permitan proteger a las personas más vulnerables y ayudar a rescatar a quienes se enferman gravemente.

En otras palabras, idealmente, sólo se debería levantar la norma del distanciamiento social cuando, se cuente con tratamientos efectivos que ayuden a los contagiados a recuperar su salud y cuando se tenga ya una vacuna que prevenga los contagios.

Entonces, y sólo entonces, hasta después de que se encuentre una vacuna y tratamientos accesibles y baratos, podremos mirar con mayor claridad esa luz que se encuentra al final del túnel y comenzar a hablar de un regreso a la “normalidad”. Una “normalidad” que sin duda, abrirá un mundo completamente diferente al que tuvimos antes de la pandemia por el COVID-19.