El Lago y las Mujeres

Un jacal cerca del lago

Don Jonás decide jubilarse e irse a vivir lejos de la ciudad, así que compra una hermosa finca rodeada por árboles frutales y un lago al centro del huerto. Se dice que esa propiedad había estado abandonada por algún tiempo, por lo que los lugareños la visitaban con frecuencia para recolectar frutos, pescar y nadar en el lago.

Después de instalarse en su nueva casa don Jonás decide ir a recorrer la propiedad, pero para aprovechar el viaje se lleva un cesto para, de paso, recoger unas frutas por el camino.

Al aproximarse al lago, escucha algunas voces y carcajadas. Sigilosamente, entre los árboles, alcanza a vislumbrar a un grupo de mujeres bañándose, completamente desnudas. Hermosas y jóvenes criaturas femeninas. Por lo menos más jóvenes que él. Al no mirar peligro se aproxima a ellas.

Al verlo, todas se adentran a la parte más honda del lago, manteniendo solamente la cabeza fuera del agua. Finalmente una de las mujeres grita:

-¡No saldremos de aquí mientras usted no se aleje!-

Y haciendo honor al refrán que dice que Satanás sabe más por viejo que por diablo, don Jonás les contesta de manera amable:

“Soy el nuevo dueño de la finca, no soy ningún depravado que ha venido hasta aquí para verlas nadar o salir desnudas del lago. Yo sólo recorro el huerto y…” levantando el cesto agrega:
“Deseo aprovechar para alimentar al cocodrilo que he liberado en ese lago….”