El Obstáculo en el Camino

¡Mira cada obstáculo como algo que debe ser resuelto!

Hace mucho tiempo, un rey ordenó colocar una gran roca para obstaculizar el paso por uno de los caminos más transitados de su reino. Posteriormente pidió al jefe de su escolta que les pidiera a los demás que regresaran al palacio y que él se quedara a acompañarlo. Acto seguido se escondieron en un lugar desde donde podían ver lo que ocurría en el camino, con el propósito de averiguar lo que hacían los viajeros al toparse con esa tremenda roca.

Algunos de los comerciantes más adinerados del reino y cortesanos pasaron que pasaron por ahí simplemente le dieron la vuelta. Hubo incluso algunos que, a grito abierto, culparon al rey de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la enorme piedra de aquel camino.

Después de un largo rato vieron como se aproximaba un campesino de facha humilde, quien llevaba una carga de verduras. Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trato de mover la roca a un lado del camino. Después varios intentos empujando con todas sus fuerzas logró sacar aquella tremenda piedra fuera del camino.

Agotado pero contento se puso a recoger su carga de vegetales cuando de pronto, notó una talega en el piso, justo donde había estado la roca. La bolsa de cuero contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.

El campesino, casi sin poder creerlo, levantó su mirada al cielo y con voz alta le agradeció a Dios y al rey por semejante recompensa. La acción de aquel humilde campesino recibió un premio que fácilmente pudo haber sido para cualquiera de los caminantes que pasaron por aquel lugar. Le quedó bien claro también, que cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la condición de uno.

La moraleja de esta historia es:
¡Mira cada obstáculo como algo que debe ser resuelto!