La Historia de un Tal Hugo

Y luego de 14 años...

La profesora estaba siempre gritando a uno de sus estudiantes, un tal Hugo: ¡Me vas a volver loca, Hugo! ¡Contigo ya no hay caso! Hugo, eres un inútil.

Un día, la madre del tal Hugo fue a la escuela para verificar cómo le estaba yendo a su hijo. La profesora le dijo que su hijo era un desastre, tenía las peores notas del año y que ella, en 25 años de enseñanza, nunca vio un niño así de pen… dejo el adjetivo a su imaginación.

La madre quedó tan asustada con esta sincera conversación que decidió retirar a su hijo al tal Hugo de la escuela y se mudaron a Salt Lake City, Utah para que el tal Hugo estudiara en un centro especializado.

Luego de 14 años, a esa misma profesora le fue diagnosticada una grave enfermedad del corazón. Todos los médicos consultados coincidieron que ella necesitaba una cirugía muy delicada y muy costosa que solo un famoso médico radicado en el valle del Lago salado podía hacer.

La profesora, ya sin esperanzas, decidió vender todo lo que tenía y con los ahorros de toda su vida, emprendió el viaje para intentar la costosa cirugía que finalmente fue realizada por el genial médico, quien declaró que la cirugía fue un éxito absoluto.

Cuando ella abrió los ojos, sintió que toda la fuerza volvía a su cuerpo y vio parado a su lado a un apuesto joven médico que le sonreía tiernamente. Ella quiso decir unas palabras de agradecimiento, pero no pudo hablar… Su rostro se puso azul, intentó levantar la mano y hasta quiso gritar pero no pudo hacerlo… y rápidamente la vida se le apagó ante la mirada atónita de aquél afamado médico que intentaba entender qué es lo que había pasado.

Entonces el médico mira a su lado y descubre lo que había ocurrido. Resulta que el janitor o aseador, que trabajaba desde hacia varios años en el servicio de limpieza de aquél hospital, inadvertidamente desenchufó el respirador artificial para conectar su aspiradora y proceder con sus tareas.

“¡Qué has hachos talHugo!” Le gritó el doctor Icu, y todavía le agregó lo siguiente:
“¡Has vuelto a hacer otra de tus talhugadas!”

Volviendo a la historia. Tú… ¿QUÉ PENSASTE? ¿Acaso pasó por tu mente que el tal Hugo se había convertido en un gran cirujano cardiovascular?
Si fue así, lamento decepcionarte. Pareciera que has visto demasiados capítulos de La Rosa de Guadalupe y otras tantas Churro-novelas.