Secreto de Confesión

de un monaguillo italiano

Érase una vez un puberto muchacho que llega al confesionario y entabla el siguiente diálogo:
“Bendígame padre, porque he pecado. He estado con una chica ligerina.”

Un poco sorprendido el cura le pregunta:
-¿Eres tú, pequeño Julius Pagano?-
“Chertamente, padre, soy io.”
-Y, ¿quién es la chica con la que estuviste?-
“No puedo dechirle, padre, no quiero arruinar la sua reputachione.”
-Bien Julius, estoy seguro de averiguar su nombre tarde o temprano, por lo que deberías decírmelo ahora. ¿Fue con Tina Minetti?-
“No puedo dechirlo.”
-¿A caso fue Teresa Mazzarelli?-
“Nunca lo diré padre.”
-¿Nina Capelli?-
“Lo siento, pero no puedo menchionarla.”
-¿Fue Cathy Piriano?-
“No parlaré padre, mis labios están seiados.”
-Entonces… ¿Fue Rosa Di Angelo?-
“Por favor, padre, no puedo decirle, capisca, comprende.”

El cura suspira con frustración y le dice:
-Eres molto discreto, Julius Pagano y te respeto por eso, pero has pecado y debes cumplir una penitenchia. No podrás ser monaguillo durante los próchimos cuatro meses. Ahora vete y comportáte.-

Julius sale de la iglesia y en el atrio lo aguarda su amigo Martini quien se le acerca y le susurra:
–¿Qué conseguiste?–
Cuatro mesi de vacachiones y los nomi de ¡chincue bambinas que si condividono!

CONDIVIDERE / condividono: Palabra del italiano que en español simple y coloquial significa: compartir, prestar, mocharse.