Ahora Unos de Difuntos

Equivocación…

Un hombre irresponsable, que se había portado muy mal con su familia, le llega la hora de colgar los tenis. Durante el entierro, un hermano del occiso pronuncia la oración fúnebre de la siguiente manera:
-Fue un esposo modelo y un padre ejemplar.-
Al oír eso la viuda toma de la mano al niño que está a su lado y le dice:
“Vamos hijo, nos equivocamos de entierro.”

Al entierro
Llega el tipo a la casa de su amigo y pregunta al portero del edificio:
-¿Se encuentra Alberto?-
“No, se fue a un entierro.”
-¿Tardara mucho en volver?-
“Yo creo que sí, iba adentro del ataúd.”

De quién se trata
En el pueblo de Tlalpan va por la calle un cortejo fúnebre, a pie, con miles de personas tras el ataúd, un visitante sorprendido pregunta:
-Oiga, ¿Sabe usted quien es el muerto?-
Y el otro le contesta:
“No estoy seguro, pero me parece que es el que va dentro de la caja.”

La esquela
Un nonagenario se acercaba todos los días al puesto de revistas para comprar el periódico, y una vez que lo tenía en sus manos, lo habría buscado siempre la página de las esquelas, para luego decirle al voceador:
“¡Qué mala suerte! ¡Hoy no he salido!”
Al día siguiente iba y decía lo mismo: “¡Qué mala suerte! ¡Hoy no he salido!”
Y así durante, mucho tiempo. De pronto un día después de varios años de escuchar lo mismo, el periodiquero nota que ya es demasiado tarde y aquel hombre de las esquelas no llega por su periódico, así que se decide revisar el mismo la sección de obituarios, acto seguido cierra las páginas y se dice a sí mismo:
-¡Vaya suerte de hombre! Tanto tiempo comprando el periódico para ver si sale publicado su nombre y cuando al fin sucede… ¡no lo compra!

La Noticia
El dueño de una fábrica muere en un accidente mientras desempeñaba sus labores de supervisión, los empleados buscan entre ellos a quien pudiera dar la noticia a su esposa de la forma más cuidadosa y sensible, así que eligen a Eustaquio quien era graduado en psicología. Como todo hombre instruido prepara una estratégica noticia que informe claramente lo acontecido pero que a la vez cause el menor dolor y sobresalto posible. Una vez listo y ensayado Eustaquio procedió a llamar a la esposa de su patrón:
Ring, ring, ring…
-¿Bueno?-
“Hola, ¿Se encuentra la señora Martínez?”
-Sí, ella le habla.-
“Señora mucho gusto, permítame informarle que ¡Usted acaba de ganarse 2 millones de dólares!”
-¡Cómo! ¿Pero por qué? ¿Cómo así de pronto?-
“¡Pues sí! Al convertirse hoy en viuda, la compañía de seguros de su difunto marido, acaba de recibir la autorización para emitir el pago.”
-¡No! ¡Dios mío!-