De Los Males, El Menor

Ta güeno, llévenlo p'al rincón con los otros

Dos narcos, del cartel del golfo, llegan a un rancho ubicado a las afueras de Tampico, Tamaulipas. Llevaban arrastrando a un pobre militar, al que metieron a una gran bodega de armas y otro tipo de sustancias de origen natural, completamente orgánicas. En ella, se encontraba a cargo un semejante “pelao”, fortachón, mal encarado, afro-acapulqueño cruzado con norteño, de más de dos metros de estatura, unos 130 kilos de peso, unas semejantes manos que ¡válgame la santísima cachetada! Y patón que pa´qué te cuento. Su rostro era el del típico mata pu… quiero decir, de ´mírame y no me toques´.

Cuando los compinches llegaron con el rehén el bato se estaba limpiando las uñas con un cuchillo cebollero. Una vez a puerta cerrada le dan las instrucciones:
-Oscuro, el jefe pidió que te ´cuchi-planches´ a este carajo, pa’que aprenda a no perseguir a nuestro cartel.-

Echándoles una mirada de desprecio, el moreno les responde:
–Déjenlo allá, en aquel rincón, que más tarde me lo echo.–

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Cuando los narcos se van el militar le dice al hombre de color serio:
“Por favor señor Oscuro, no me haga eso, mire que yo soy machín y si usted ´atraviesa mi pequeño´ mi vida se termina. Tenga piedad de mí. Por lo que más quiera, se lo suplico…”

El Oscuro malhechor arrienda a mirarlo de abajo pa´rriba y con mueca de muy ca… brown le contesta:
–Cierra el hocico, aléjate de mí y no me fastidies o ¡te va peor!–

Al chico rato llegan los narco elementos con otro ´delivery´y se dirigen al hombre de bronceado permanente de la siguiente manera:
-Oscuro, el jefe pidió que a éste le cortes las dos manos y le perfores los ojos, pa´que aprenda a no tocar la plata de la venta de drogas.-

En esa ocasión el moreno valedor ni siquiera los arrienda a ver, simplemente responde:
–Déjenlo ahí que ya luego yo me encargo.–

Una hora después traen a otra víctima y la arrojan a los pies del opaco fortachón diciéndole:
-Oscuro, a éste le cortas los tanates y la lengua, pa´que nunca más se meta con las mujeres del cartel.-
–Ta güeno, llévenlo pál rincón con los otros,– contestó el moreno verdugo.

Ya casi pa´caer el sol llegan con otro fulano al que de plano arrojan a los pies del enorme personaje y le instruyen:
-Oscuro, a éste lo cortas en cachitos, lo metes a un costal y lo mandas a su familia.-

En ese momento, el militar, al que habían llevado primero, le dice en voz baja al morenazo:
“Señor Oscuro, por favor, no se vaya a confundir, ¡al que va a cuchi-planchar es a mí! ¿Okey?”