Cosas de Casados

Juntos hasta la muerte

Resulta que 3 parejas recién casadas se van de luna de miel al mismo complejo turístico Al día siguiente de la noche de bodas, los 3 hombres se reúnen en el lobby y se preguntan uno al otro cómo fue su noche de estreno. A lo que el primero contesta:

-Más o menos porque me casé con una enfermera, y a cada rato me decía “no se mueva por favor”.-

El segundo don Juan dice:
–Pues a mi tampoco me ha ido muy bien, porque me casé con una telefonista. Entonces toda la noche se la pasó diciéndome “un momentito por favor”.–

Con cara de satisfacción el tercer hombre contesta, radiante de alegría:
—Pues a mí me ha ido de maravilla, pues me he casado con una maestra que se la pasó diciéndome: “haber, repita por favor”.—

Incomprensible
Una pareja de novios conversa lo siguiente:
-Amado Nemesio, cuando nos casemos, compartiré contigo todas tus desgracias y problemas.
El autóctono galán responde:
“Eleutéria querida, tú bien sabes que yo no tengo problemas y padezco desgracia alguna.”
Y la voluptuosa enamorada le responde:
-He dicho después de que nos casemos.-

Respuesta delatora
Llega un borracho a su casa gritando a su mujer:
-¡Vieja, escuché que me engañas con un policía, quiero que me digas si es cierto!-
Y la esposa le contesta:
“Negativo pareja, 10 – 4…”

Juntos hasta la muerte
Después de medio siglo de matrimonio, él se muere, llega al cielo y se pone a disfrutar del paraíso. Tiempo después, la esposa fallece y también se va al cielo. Una vez instalada en la Gloria Celestial, ella se topa con el marido y emocionada lo abraza, lo besa y le dice:
-¡Amor mío! Qué bueno encontrarte, ahora sí podremos continuar gozando juntos del reino de los cielos por tooooda la eternidad.-
A lo que el abnegado esposo responde:
“¡Pamplinas! No me vengas con eso ahora. Recuerda que el cura lo dijo clarito: ¡Hasta que la muerte los separe!”

La postura preferida
Un grupo de amigos que conversan en una taberna mientras beben sus cervezas abordan el tema de las posturas a la hora de intimar y uno de ellos con algo de desenfado dice:
“Pues la postura favorita de mi mujer es la del pez.”
-¡Hombre! ¿La del pez? Ésa no me la conozco, responde otro de ellos.
-¡Qué sí, hombre! Que es muy sencillo, ella sólo… Se da la vuelta, ¡y nada!