La Gratitud

Gracias Dios mío porque tengo todo para ser feliz...

Cuenta la leyenda que hace muchos tiempo, había un Zar que se encontraba muy enfermo de tiricia, en su desesperación por librarse de ese mal que le aquejaba, desde mucho tiempo atrás, pronunció las siguientes palabras:
“¡Daré la mitad de mi reino a quien pueda curarme!”.

Todos los médicos y sabios se reunieron para intentar curar al zar, mas no encontraron remedio alguno.

A punto de darse por vencidos, uno de ellos exclamó:
-¡Hay una forma de curar al zar!-
Los demás médicos y sabios lo miraron con asombro y preguntaron:
–¿Cuál es la solución?–
El sabio respondió:
-Si logramos encontrar a un hombre que sea verdaderamente feliz, basta con quitarle su camisa y ponérsela al zar para que se cure.-

Entonces el zar hizo buscar en su reino a un hombre verdaderamente feliz. Los enviados del soberano se esparcieron por todo el reino, pero no pudieron hallar al afortunado hombre. Uno era sumamente rico, pero estaba enfermo, otro gozaba de plena salud, pero era pobre, otro más era rico y sano, pero se quejaba de su mujer y de sus hijos, en fin, a todos les faltaba algo para ser verdaderamente felices.

Cierta noche el hijo del zar pasaba afuera de una choza muy sencilla y escuchó que adentro alguien exclamaba:
“Gracias Dios mío porque tengo todo para ser feliz. He trabajado y he comido bien. Nada me falta.”

El hijo del zar se sintió lleno de alegría y mandó a sus sirvientes a que le llevaran la camisa de aquel hombre, a quien en cambio había que darle cuanto dinero exigiera.

Se dirigieron a toda prisa a la choza para quitarle la camisa al hombre feliz, pero GRANDE fue su sorpresa pues, éste hombre, era tan pobre que no tenía camisa.

CONCLUSIÓN
Esta Reflexión sobre la gratitud nos invita a cultivar en nosotros un corazón que sepa agradecer. Agradecer por las personas que nos rodean y que seguramente nos llenan de sus favores, pero sobre todo, agradecer a Dios, que jamás nos abandona y cuya misericordia es infinita.

Nota del editor:
Tiricia: palabra en desuso, del castellano antiguo, actualmente denominada como ictericia.
Ictericia: proviene del griego ἴκτερος «ikteros», que significa amarillento, o de color amarillo.
La TIRICIA es una patología relacionada con la palidez, falta de apetito o desgano, originada por tristeza, mal humor o alguna desilusión excesiva, ocurrida luego de la pérdida de un ser querido o después de la convalecencia de una enfermedad difícil y/o prolongada, lo que sume a la persona en dicho estado, que en la actualidad también hay quienes la etiquetan como depresión o estado depresivo.