La Secretaria Pelangocha

“¡Esperense... Que todavia ni contrato el camion!"

En un edificio corporativo las secretarias acostumbraban reunirse en la cafetería de empresa, a la hora del lonche, para charlar e intercambiar algunos chismes, sin embargo, entre ellas había una internista muy ordinaria, pero terriblemente vulgar. Siempre que estaban conversando, del tema que fuera, esta secretaria novata salía con sus malas palabras o groserías de las más peladas.

Las otras secretarias ya estaban cansadas de ella y de sus groserías, por lo que urdieron reunirse a hurtadillas en el baño de mujeres, sin que la pelangocha se enterara. En esa junta clandestina las secretarias acordaron que cuando la pelangocha empezara con sus palabrotas, todas se pararían de la mesa y saldrían de la cafetería dejándola sola.

Al día siguiente al mediodía se dio la ocasión. Mientras el grupo de secretarias hacia la sobremesa abordaron el tema de la guerra y sus consecuencias.

La secretaria del director ejecutivo dijo:
-Si yo pudiera, mandaría un camión lleno de alimentos, para toda esa pobre gente.-

La secretaria del director de finanzas dijo:
–Si yo pudiera, mandaría un camión lleno de medicinas, para los enfermos y heridos.–

La secretaria del director de mercadotecnia dijo:
—Si yo pudiera, mandaría un camión lleno de ropa y artículos de aseo personal, para todos los afectados por el conflicto bélico.—

En eso, mete su cuchara la secretaria pelangocha diciendo:
“Si yo pudiera mandaría un camión lleno de pu…chachas para los soldados”.

Al escuchar semejante proclama, de inmediato y casi simultáneamente, se paran todas las secretarias, y se dirigen muy a prisa hacia la puerta, tal y como lo habían acordado. Al mirar eso la secretaria pelangocha les grita:
“¡Esperense ca…mionas!… Que todavia ni contrato el camion.”