Lo Que Un Sabio Aprendió De Un Niño

“¡Para aquella… sí, tuvo sentido!”

Cuenta la leyenda que un viejo sabio ya entrado en años, vivía en una pequeña cabaña a orillas del mar, todas las mañanas salía a caminar por la costa, pero ese día iba a recibir una increíble lección.

En uno de esos esos paseos y mientras reflexionaba sobre la vida, la muerte y muchas cosas paso por un lugar en donde no había estado nunca, y desde lejos observo una figura.

A medida que se iba acercando esa imagen le pareció la de un hombre realizando una extraña danza, pero para su asombro no se trataba de un hombre, sino de un niño.

- Advertisement -

No entendía bien que hacía un niño a esa hora de la mañana en una playa tan solitaria, por eso le preguntó:
-¡Buen día, niño! ¿Que haces a esta hora de la mañana aquí en la playa?-

El niño hizo una pausa, se dio vuelta y respondió:
“Como ve, estoy devolviendo estrellas del mar al agua, en unas horas el sol estará muy fuerte y si no las devuelvo al mar, morirán.”

-Pero, niño,- replicó el sabio. -¿No te das cuenta que hay cientos de kilómetros de playas y miles de estrellas de mar en la orilla? ¡Nunca tendrás tiempo de salvarlas a todas! ¿Acaso no te das cuenta que tu esfuerzo no tiene sentido?-

El niño sonrió respetuosamente, luego se inclinó, recogió otra estrellita y mientras la lanzaba de vuelta al mar exclamó:
“¡Para aquella… sí, tuvo sentido!”

La respuesta dejó completamente sorprendido al viejo sabio. No podía explicarse tanta sabiduría en un niño tan pequeño.

A la mañana siguiente, cuando el sol comenzaba a levantarse sobre el horizonte y todavía no hacía el calor agobiante del mediodía, el amanecer descubrió las siluetas de dos hombres, uno joven y otro viejo que juntos decían:
–¡Para aquella… sí, tuvo sentido!–

Hay días en que parece que nuestras acciones carecieran de sentido. Nos sentimos con ganas de mandar todo a la changada y abandonar nuestro sueños y proyectos.

Sin embargo, el solo hecho de pensar que para alguien nuestras acciones sí tienen sentido, hace que te levantes cada día con ganas de seguir adelante.

Saber que para alguna de las personas que leen esta revista le sea de utilidad en su vida, que algo de lo que publicamos cada dos semanas le ayuda, le orienta o significa algo y le permite sobrellevar su vida, nos anima y nos mantiene haciendo lo que hacemos y llegando puntualmente, pese a las adversidades y obstáculos que enfrentamos.

Todo esfuerzo tiene sentido, si por lo menos ayuda a estar un poco mejor. Sea una estrella de mar, un lector, un amigo, un familiar o un completo desconocido. ¡Unámonos al Sabio y al niño! Procuremos cada día, que nuestras acciones tengan sentido para alguien.