El Dolor de Parto

El marido le pide al doctor que le transfiera TODO el dolor a él...

Resulta que un buen día llega una parea al hospital y la señora iba ya en labor de parto. De inmediato. mandan llamar a la camilla y la suben a un cuarto privado de auscultación, mientras que el marido se queda en la recepción llenando los papeles de registro.

El medico partero que está a cargo del área de alumbramientos hace que preparen a la señora para entrar al quirófano.

En cuestión de minutos el marido llega y de inmediato son informados por el doctor de una maravilla de la ciencia y la tecnología médica. Se trata de una maquina que ayuda a repartir el dolor del parto entre los padres. De este modo, se transfiere parte del dolor al padre y así la madre se siente bastante más desahogada.

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La pareja sorprendida, no hace mas que maravillarse de los avances de la medicina y debido al gran amor que el esposo le tiene a su amada mujer, contesta al médico que ¡sí!, que está totalmente de acuerdo con intentarlo, solamente le pide al galeno un gran favor, le pide que, para empezar, pruebe con un poquito para ver que tanto puede resistir ese dolor.

El doctor conecta la maquina y empieza a transferir el 10% de dolor para tantear la reacción. Enseguida, la mujer comienza a notar como la intensidad de las contracciones van menguando. De reojo alcanza a mirar a su marido que luce blanco de miedo y sudoroso, pero poco a poco éste empieza a tranquilizarse al ver que, efectivamente, el dolor en realidad no es tan malo. Así que pide al doctor que ajuste la maquina al 20%.

El marido seguía sintiéndose bien y cuando el doctor comprobó el excelente resultado de la presión de la sangre del hombre, se decide, en ese momento, aumentar el flujo a un 50%.

Cuando el hombre nota que se sigue sintiendo bien y como, obviamente, estaba ayudando a su esposa considerablemente, le pide al doctor que le transfiera TODO el dolor a él.

La mujer dio a luz a un bebe precioso y de lo más saludable. La pareja estaba emocionada con la maravillosa llegada de su bebé. Y lo mejor, que había sido producto de un parto sin dolor.

Al volver a casa, los vecinos los recibieron con una mala noticia. Resulta que mientras la nueva madre daba a luz a su primogénito, el cartero moría revolcándose por la calle, ¡víctima de un terrible dolor en el bajo vientre!