El Helecho y el Bambú

El helecho rápidamente creció, pero nada salió de la semilla de bambú, sin embargo...

Érase una vez un hombre que, cansado de tanto intentar salir adelante y frustrado por todos obstáculos que encontraba a diario, un bue día decidió darse por vencido. Pero, antes de renunciar a su trabajo, a su relación y a su vida, decidió ir al bosque para tener una última charla con Dios. Una vez ahí inició la conversación de la siguiente manera:

-Señor mío y Dios mío… ¿Podrías darme una buena razón para no claudicar, para no rendirme?-

Concentrado en su oración, de pronto, escuchó una voz que le decía:
“Mira a tu alrededor hijo mío. ¿Ves al helecho y al bambú?”
-Sí- respondió el hombre.
“Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo, no renuncié al bambú.
En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante. En el tercer año, mientras que el helecho crecía cada vez más abundante, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié a él.
Al cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú. Luego en el quinto año un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.
Al sexto año, el bambú había crecido más de 20 metros de altura. Y es que, se había pasado cinco años echando sus raíces lo suficientemente robustas y profundas para que lo sostuvieran. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.
Hijo mío, ten la seguridad de que yo jamás le daría a ninguna de mis creaciones, un reto que no pudieran lograr”.

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Luego agregó Dios:
“¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?
Así como nunca renuncié al bambú, tampoco renunciaré a ti. No te compares con otros. El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso.
Tu tiempo vendrá… ¡Crecerás muy alto! Jamás te arrepientas de un día en tu vida. Recuerda esto:
Los buenos días te dan felicidad.
Los malos días te dan experiencia…
Ambos son esenciales para la vida.

La felicidad te mantiene Dulce.
Los intentos te mantienen Fuerte.
Las penas te mantienen Humano.
Las caídas te mantienen Humilde.
El éxito te mantiene Brillante.
Pero tu fe te mantiene Caminando…