Back to School

Regreso a la Escuela

Por Martin Alcocer

El regreso a clases, presenciales, ha comenzado de manera escalonado durante este mes en los Estados Unidos, y con ello, ha surgido la gran incógnita de lo que ocurrirá en unas cuantas semanas.

Por un lado, la variante Delta ha demostrado que es menos discriminatoria, pues lo mismo causa síntomas graves a adultos como a adolescentes y a niños. También ha dejado claro que viene cargada con un mayor poder de contagio.

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Algunas escuelas de Mississippi que ya reiniciaron clases presenciales, a pesar de la pandemia por coronavirus, ahora tienen varios estudiantes que tuvieron que ser puestos en cuarentena por haberse contagiado con la variante Delta. En Miami, también decidieron abrir algunas escuelas, aunque muchos padres de familia se negaron a enviar a sus hijos a clases. Estados como California e Illinois decidieron iniciar las clases de manera virtual con el fin de evitar contagios.

Por otro lado, las unidades de cuidado intensivo en los hospitales han vuelto a ocuparse casi en su totalidad. Estados como Texas y Florida, cuyos gobernadores (ambos del partido republicano) no creen que el virus represente un peligro para la población, y por consecuencia, se han negado a implementar medidas anti-contagio, también se niegan a proteger a los estudiantes en este regreso a la escuela.

“Cuando un gobernante opta por ignorar a la Ciencia mientras se trata de combatir una pandemia, equivale a cometer genocidio,” es lo que aseguran algunos expertos en salud pública, ya que, al no actuar de manera oportuna y efectiva para frenar los contagios es poner en riesgo la salud de su comunidad, y eso es lo que han estado haciendo algunos políticos que, han preferido eliminar el uso obligatorio de cubrebocas, el distanciamiento social y la limitación de personas en lugares cerrados, con tal de abrir la economía, sin importarles la salud de la población.

Padres de familia se encuentran sumamente mortificados por la salud de sus hijos, ya que el regreso a clases presenciales sin medidas anti-contagio representa un peligro latente, tanto para ellos como para los adultos con los que conviven a diario.

Su preocupación está bien fundamentada, ya que, en los últimos meses, los médicos han visto el aumento de infecciones de COVID en niños y adolescentes. En parte, los expertos lo atribuyen a que la variante Delta es mucho más contagiosa que las versiones anteriores del virus. Pero también a que la mayoría de niños y adolescentes aún no están vacunados.

Los doctores indican que gran parte de los menores que contraen el virus no enferman de gravedad, pero han notado que con la variante Delta se produjo un preocupante incremento en las hospitalizaciones pediátricas en Estados Unidos.

Además, ahora que hay más niños y adolescentes que se han recuperado, tras contraer el coronavirus, han empezando a comprender sus consecuencias a mediano y largo plazo. De modo parecido a los adultos que sufren de COVID prolongada, algunos menores están lidiando con secuelas neurológicas y físicas.

Expedientes médicos registran la angustia de algunos chicos que desean recuperar su vida normal. Un muchacho de 16 años que tuvo que ser entubado debido a síntomas graves de la variante Delta comparte el siguiente comentario:

“No soy un chico que no se tire al drama, soy más bien deportista, sociable y muy despreocupado por lo que acontece, pero después de haber pasado varios días en el hospital debido al COVID, les juro que me ha hecho preocuparme y darle la importancia que requiere. Antes de contagiarme, mi idea del COVID-19 era: ‘¡Pues cool! si me infecto, me recupero y tendré los anticuerpos y estaré bien’. Pero, por Dios, ahora sólo quiero recuperarme, sentirme bien de vuelta, no quiero volver a pasar por eso nunca. ¡Nunca más!”.

La principal agencia de salud pública de Estados Unidos dijo el viernes que las escuelas pueden reanudar actividades presenciales con el uso de mascarillas y practicando el distanciamiento social, más otras estrategias, pero que la vacunación de profesores contra el COVID-19, aunque importante, no es un prerrequisito para el regreso a las aulas.

La agencia también recomendó medidas como el lavado de manos, la desinfección de las instalaciones escolares, la aplicación de pruebas de diagnóstico y el rastreo de contactos para detectar nuevos contagios, así como separar a las personas infectadas del resto de la gente en una escuela. También fue más enfática sobre la necesidad de usar mascarilla en la escuela.

Muchos coinciden en que el aprendizaje en las aulas es más efectivo y que los estudiantes podrían sufrir aislamiento y retrasos en su aprendizaje al estar recibiendo clases en casa. Pero los sindicatos de profesores en algunas zonas acusan a las escuelas de no contar con instalaciones lo suficientemente seguras para regresar.

Localmente, a pesar de la recomendación de la Dra. Angela Dunn, titular del Departamento de Salud del Condado de Salt Lake, para que, en este regreso a clases los niños menores de 12 años acudan a la escuela con cubrebocas, los miembros del Concilio votaron en contra de esa medida. Algo que tanto la alcaldesa de la ciudad de Salt Lake, Erin Mendenhall, como la alcaldesa del condado, Jenny Wilson, han lamentado, asegurando que se debe hacer caso a las recomendaciones de -la ciencia- los expertos en salud pública, para frenar la propagación del virus y en su momento conseguir vencerlo.

Agregaron que de dejarse llevar por ideologías infundadas lo único que se conseguirá es que se viva otra oleada de contagios que pondrá la salud de las personas en alto riesgo. Dijeron también que optar por no requerir el uso de cubrebocas a los menores de 12 años es exponerlos al contagio, lo que pudiera alejarlos de las aulas, en el menor de los casos, pero que, como ya ha habido casos, además los pudiera mandar al hospital.

Después de que los miembros del Concilio del Condado de Salt Lake votaran en contra de requerir el uso obligatorio a los estudiantes menores de 12 años, con notable decepción la Dra. Dunn, informó que la razón principal de su mandato es minimizar el flujo constante de estudiantes que tienen que faltar a la escuela porque contraen el virus o porque estuvieron expuestos a él. “Ambos casos,” dijo, “requieren de tiempo fuera de las clases, tanto de ellos como de sus compañeros de salón.” Y agregó: “Queremos la menor interrupción posible para nuestros hijos en la escuela.”

Ante el actuar errático de las autoridades, los jóvenes y niños ahora sólo cuentan con el buen juicio y madurez de sus padres para que los lleven a vacunar (12 años y mayores) y les inculquen el uso de cubrebocas y mantener el distanciamiento social para evitar que contraigan COVID-19 en este regreso a la escuela.