Un Chihuahua de Safari en África

Una vez desembarcado en la jungla africana…

Un tal Jonás, oriundo del estado de Chihuahua, México, pero radicado en Utah desde hace algunos años, decide irse de safari a África, Pero en lugar de invitar a sus hijos o a su chilango cuatanais, sólo se lleva a su mascota, un canino negro con pecho blanco muy brabucón y ladrador, de raza chihuahua, pa´no desentonar.

Una vez desembarcado en la jungla africana… Porque como se las da de muy deportista, decidió irse en su bote, remando, desde la marina del lago salado hasta el Congo. El primer día del safari, acamparon en la riviera del Río Congo. Mientras Jonás aseguraba el bote, su pequeña peluda compañía, muy contento, se pone a corretear detrás de las mariposas y cuando menos se lo esperó ya se había alejado del campamento.

Sin tener la más mínima idea de cómo regresar, el chihuahua firulais, desesperado, empezó a olfater para encontrar su camino de regreso, pero, en eso estaba cuando de repente, ve que una feroz pantera se dirigía hacia él dispuesta a devorarlo.

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Asustado, rápidamente trama una estrategia para salvar el pellejo. En eso estaba cuando arrienda a mirar unos huesos que estaban cerca de él, entonces, ni tardo ni perezoso los empieza a morder con mucha ferocidad. Justo cuando la pantera lo iba a atacar, el pulgoso de cuatro patas exclama:
“¡Mmmmmm, qué rica pantera me acabo de comer!”

La pantera, al escuchar eso, se frena con estruendo y huye muy asustada mascullando:
-¡Jodido perrito, por poco me come a mí también!-

Pero arriba de un árbol, estaba un mono metiche que alcanzó a divisar todo lo que había pasado. Y haciendo honor a su calificativo, se baja muy rápido y va tras la pantera para contarle todo lo que había mirado. Al escuchar la versión aumentada del metiche macaco, la pantera, bien empu-recida, le ordena al mono:
– Súbete a mi lomo y vamos a buscar a ese re´jijo y diminuto canino, para ver quién se come a quién.-

El pequeño y peludo guau guau se da cuenta que la pantera viene, con el changuito trepado, dispuesta a todo. En un instante, el chihuahueño adivina que el mico fue con el chisme pero en lugar de correr, se da la vuelta como si no hubiera visto nada y se pone a jugar con su sombra. Cuando la pantera ya lo iba a atacar, la diminuta mascota del Jonás replica:
“¡Diantre de mono! hace como media hora que lo mandé por otra pantera y todavía no regresa!”