Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2022

La Navidad y Noche Vieja-Año Nuevo… Días de alegría y momentos de gozo

Por Martin Alcocer

La Navidad… días de alegría y momentos de gozo.
Nuevamente estamos a punto de celebrar la Navidad. Este tiempo de espera es un tiempo que nos invita a prepararnos para ese encuentro familiar y con amigos, que al mismo tiempo propone un encuentro con lo mejor de nosotros mismos.

La figura del niño que nace nos remite al recuerdo de aquel niño dulce y esperanzado que fuimos, y que las piedras del camino tal vez hirieron u ofendieron. Recuperar aquel niño primero, que se mantiene acurrucado en lo más profundo de nuestro corazón es, en parte, el contenido del mensaje de este tiempo. En ese lugar, a veces de difícil acceso, es donde cuenta la tradición judeo-cristiana Dios nos habla. Por ello, este tiempo nos invita a una reflexión de vida para que podamos recuperar, aunque sea en parte, el camino perdido. Es el tiempo propicio para la reflexión y el perdón.

- Advertisement -

El contenido del mensaje de aquel pesebre ha sido, muchas veces, distorsionado por los más de veinte siglos que nos separan del nacimiento de Jesús. La lejanía torna más difícil su comprensión. Por tal razón parece útil comenzar por observar y reflexionar sobre la imagen de nuestra portada. Es la clásica tarjeta navideña con la imagen del Pesebre, la estancia que envolvió a cristo en su nacimiento. Como podemos apreciar, más allá de objetos costosos, grandes comodidades y marcas reconocidas, el lugar estaba iluminado e invadido por un infinito amor, pues todos respiraban la alegría infinita de la llegada del Salvador.

En esta edición quisiera aprovechar para invitarlos a reflexionar en el legado y enseñanzas que nos dejó Cristo Jesús, y dentro de lo posible, nos demos la oportunidad de contagiarnos por el amor, respeto y compasión que Él siempre mostró a los demás. Idealmente, ojalá y que dentro de nuestros propósitos de año nuevo incluyamos la intención de imitar sus obras y seguir sus enseñanzas.

Año Nuevo
En vísperas de un nuevo año y con el deseo de que éste llegue ofreciéndonos un mundo infinito de oportunidades, aguardamos la llegada del 2022. Mientras llega, es un buen momento para reflexionar internamente sobre experiencias pasadas, situaciones presentes y el porvenir. Para aprender del pasado, disfrutar el presente y construir un futuro mejor.

Si nos detenemos por un momento y hacemos una pausa para mirar hacia atrás, podremos darnos cuenta que nos encontramos exactamente donde nos han traído nuestras acciones pasadas. El ser humano construye su futuro día a día mediante sus pensamientos, palabras y acciones. Éstas, a su vez, van moldeando el presente de cada quien.

Algunos pueblos que han tomado consciencia de la importancia de los actos, de cada uno de sus habitantes, para la consecución de un fin común, han incorporado a sus culturas la tradición de los propósitos a alcanzar en el año nuevo.

Esta tradición es muy sencilla. En ella, cada persona se traza metas que hasta ahora no ha podido alcanzar, o no se había planteado, y se hace el firme propósito de lograrlas durante el año que recién comienza. Puesto que, según la tradición, esto ocurre generalmente en alguna reunión social, relativa al nuevo año, puede ser la cena de fin de año o la primera reunión de familiares y amigos del año que está comenzando. Es costumbre comunicarse entre los concurrentes sus propósitos, para de esta manera, intercambiar opiniones sobre la mejor manera de lograrlos y obtener el apoyo necesario de quien esté dispuesto a brindarlo para concretarlos, y si ocurre que se encuentran personas con propósitos comunes, unir esfuerzos para facilitar su consecución.

Esta tradición no está limitada exclusivamente a propósitos individuales, pueden plantearse también propósitos familiares, de grupo, sociales y hasta mundiales, y de esta manera poner un granito de arena para construir un mundo mejor, el mundo que todos, en el fondo, deseamos.

Con el pasar del tiempo nuestra voluntad se fortalece y nos sentimos cada vez más capaces de lograr lo que nos propusimos; y no sólo eso, sino que también sentimos la necesidad de hacer algo por aquellos que, hasta ahora, no se han propuesto lograrlo por sí mismos, y comienza entonces un proceso de crecimiento, en el cual, nos volvemos conscientes de que somos dueños de nuestros destinos y capaces de utilizar nuestra voluntad en formas cada vez más creativas y constructivas.

A partir de ese momento vemos los obstáculos sólo como situaciones a superar y de las cuales podemos aprender, la felicidad se abre paso entre los lamentos, la alegría vence a la tristeza y… la esperanza, la seguridad y la confianza reinan donde antes se encontraba el temor.

Siempre podemos escoger entre; vivir el mundo tal cual lo conocemos o cambiarlo por el mundo que deseamos; la decisión finalmente es de cada uno de nosotros, según decidamos ejercitar nuestro libre albedrío.

Que este año nuevo nos brinde paz, amor, salud, armonía, unión, felicidad y mucha prosperidad.
¡Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo a todos nuestros lectores, anunciantes, colaboradores y asociados! Que Dios cuide de ustedes y los acompañe siempre.