Nota del Editor

...hay momentos en la vida en los que se debe soltar la soga

Hay palabras que resultan difíciles de pronunciar, y… sin duda alguna, la palabra ADIÓS es una de ellas.
Qué difícil es decir ADIÓS a alguien a quien quieres mucho o a algo que te ha hecho feliz, que te ha acompañado o que ha sido parte de ti y que, aunque sea necesario, no quieres dejar ir…

Uno de los momentos más duros y delicados para cualquier persona es decir ese ADIÓS.
A lo largo de nuestra vida, nos enfrentamos a distintos tipos de adiós.

En ocasiones, es el adiós a algo que termina, a algo que ya no es lo que era, a algo que acabó… y hay que ser valiente para asumirlo y afrontarlo.

Con la entrega de esta revista me corresponde decir ADIÓS, y no me resulta nada sencillo. Después de más de 20 años y con 523 revistas puestas en circulación, ha llegado el momento de decir ADIÓS a la revista El Semanal.

Este es un tipo de adiós que cuesta mucho decir. Por varios motivos, siempre encontré una excusa para retrasar lo inevitable. Me armé de coraje una y otra vez, y trabajé tenazmente para evitarlo. Hasta que, llegó esta fatal pandemia que, además de haber cobrado ya millones de vidas, ha lesionado de muerte al único medio impreso en español que quedaba en circulación y que por dos décadas fue la revista líder de las publicaciones en español, en el estado de Utah.

Aunque me resulta difícil de aceptar, debo reconocer que hay momentos en la vida en los que se debe soltar la soga para elevarse… y para abrir lugar a lo nuevo, a lo que está por llegar.

No cabe duda que todo lo que comienza algún día debe concluir, y hoy, con esta edición, expira la vida de El Semanal Magazine.

Sólo me resta, con estas cortas palabras, expresarles mi más sincero agradecimiento por haber hecho de El Semanal Magazine el medio impreso, en español, más leído durante los pasados 20 años, tres meses y dos semanas que estuvo en circulación.

Es posible que pronto, desde mi nueva actividad, siga estando en contacto con ustedes, así que personalmente no digo adiós sino hasta pronto.

Martin Alcocer