¡Feliz Navidad!

…y Próspero Año Nuevo 2020

El fin de año es siempre un momento oportuno para reflexionar. Hacer un balance de lo que se hizo, de lo que salió mal y de lo que hicimos bien, es parte del aprendizaje del año.

La mayoría de nosotros, en diciembre de cada año festejamos y festejamos. Lo hacemos con los amigos, la familia, los compañeros de trabajo, con el vecino y con todo aquel que quiera celebrar el año que cierra y brindar siempre por un año mejor.

Pero, más allá de los deseos, y de los brindis de fin de año, en esta ocasión me gustaría invitarlos a pensar en; lo que podemos hacer, lo que está en nuestras manos, lo que estamos dispuestos a sacrificar, a aportar, para que el año que empezará en unos dás sea mejor que el que está por terminar.

En la India enseñan cuatro leyes de la espiritualidad. Además aseguran que si esta información llega a nuestras vidas es porque estamos preparados para entender que nada cae en el lugar equivocado.

Les propongo usar estas leyes como herramientas útiles para pensar, a través de ellas, en el balance de este año. Y, especialmente, ver qué podemos hacer para que el año próximo sea aún mejor que el que se acaba.

Cuatro Leyes de la Espiritualidad
La primera dice:
La persona que llega es la persona correcta.
Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están ahí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice: Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido.
Ellos creen que nada, pero absolutamente nada de lo que sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa…hubiera sucedido tal otra…” No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que ocurren en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice: En cualquier momento que comience es el momento correcto.
Aseguran que todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es ahí cuando comenzará.

La cuarta y última: Cuando algo termina, termina.
Están completamente convencidos de que simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
La ley nos recuerda que es necesario aprender a aceptar las conclusiones. Las cosas concluyen. Se acaban. Antes o después todo se acaba.

En la misma cultura occidental sabemos que no es bueno aferrarse a algo que ya terminó. Esta actitud nos detiene. Nos impide apreciar lo que comienza o puede comenzar. Los mismos consejos de los mayores hacia los más jóvenes es que si algo terminó en nuestras vidas es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar.

Con el tiempo algunos hemos comprobado como el quedar estancado a una situación que ha terminado o insistir para prolongarla o reanudarla sólo causa tristeza, nostalgia y desolación.

Por eso, aprender a aceptar los finales se dice que es un arte. Y según la cuarta ley saber decir, esto terminó, ya no es para mí, borrón y cuenta nueva, es también el inicio de una nueva y mejor etapa en nuestras vidas.

El desafío es apostar por lo que sí es. Por lo que empieza. Por lo que nace.
Con esto en mente, ahora que estamos en vísperas de iniciar el 2020, año que marca el comienzo incluso de una nueva década, los invito a recordar los sueños, los planes, los proyectos que nos hicieron tomar la decisión de dejar atrás a nuestros pueblos y a nuestra gente para venir aquí a trabajar arduamente para conseguirlos.

Los invito a que piensen en lo que han logrado hasta ahora, qué han hecho ya y qué les falta por hacer. Hagan memoria para recordar si han cumplido las promesas que le hicieron a sus seres queridos antes de emigrar. Honrar la palabra y alcanzar las metas son, sin lugar a dudas, lo que te definen como persona honorable y emprendedora.

Si encuentras en esa lista algunos objetivos que te falta cumplir, éste es el mejor momento para trazar un plan que te permita cumplir con ellos.

Después de la reflexión y la planeación date tiempo también para ponerte en contacto con tus seres queridos y decirles lo importante que son para ti, cuánto los amas y cuanto los extrañas, estrecha esos lazos y disfruta de esta época festiva.

Desde esta redacción les deseamos ¡una Feliz Navidad y que el año 2020 los colme de mucha salud, armonía y prosperidad!